El Rastrojero cordobés del Dakar es furor en Perú: la historia de Pipo Blangino

El Rastrojero cordobés del Dakar es furor en Perú: la historia de Pipo Blangino

Estación Tuerca
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La de José Blangino es la típica historia de los pilotos que conforman el lado B del Dakar. Consciente de arranque que sus chances de ganar son nulas, se anima a competir a bordo de un Rastrojero, una camioneta de industria nacional que se fabricó hasta 1979 en nuestra ciudad.

“Pipo” hizo un trabajo artesanal con su equipo y armó un vehículo que es impulsado por un motor Camaro V8 (de unos 300 CV). Y tras la enorme trascendencia nacional que tomó el año pasado, ahora el Rastrojero también es furor en Perú y probablemente lo sea en Bolivia. Y será sensación si llega a Córdoba para subirse a la rampa final el 20 de enero.

Todos quieren una foto junto al legendario vehículo que comanda Blangino con el también cordobés Fernando Acosta, que navega por tercera vez en un Dakar.

Al momento de explicar cómo nació la idea de competir con este coche tan particular, “Pipo” remarcó: “Compramos un Rastrojero en desuso. A partir de ahí lo fuimos construyendo; hicimos todo en chapa primero, lo agrandamos para que entre la mecánica, y con ello hicimos la matriz para luego trabajar en fibra de vidrio”.

A los 45 años, el piloto de Monte Cristo disfruta de su octavo Dakar. “Esto es todo a pulmón, muy casero, además acá no se consigue nada importado y por eso es todo artesanal. Compré un motor Camaro cero kilómetro en EE.UU. y el diseño es a ojo, acá no hay computadora ni aire acondicionado”, cuenta Blangino, que tras su tercer día de competencia en Perú sigue en carrera.

“Gracias a dios va todo bien, es muy bueno lo que está haciendo mi navegante. Hay mucho peligro en cada especial y hay que tener mucho cuidado. Vamos con un ritmo muy tranquilo”, explicó el piloto, quien vivió una experiencia muy curiosa pocas horas antes del inicio de la carrera: “Mirá loco, acá no hay mal que por bien no venga. Mi contador se confundió en hacer un pago a Francia para que le mandaran las gomas y no llegaron. Así que en Perú conseguí estas para la arena y son un espectáculo. Le agradezco a Luisito por no haberlas comprado”.

Al momento de hablar sobre lo que viene, “Pipo” no duda ni delira: “El objetivo es seguir al mismo ritmo. La gran meta es llegar a Córdoba y terminar la carrera. Va a ser una gran fiesta”.