| La Iglesia advierte que se debilita la libertad religiosa en Europa | ||
Para el cardenal Rouco Varela hay una caída de los principios éticos y morales La esperanza es posible. Más aún, a partir de la resurrección de Cristo es inevitable, pase lo que pase en nuestras vidas y en los acontecimientos históricos que nos esperan", expresó el arzobispo de Madrid, cardenal Antonio Rouco Varela, al reflexionar sobre el dolor y el mal que todos verifican en su propia existencia. De visita en el país, donde recibió el doctorado honoris causa de la Universidad Fasta en Mar del Plata, afirmó que "la felicidad plena sólo nace de Dios", y advirtió como una tentación que "el Estado quiera constituirse en fuente última de moralidad, de cultura, de configuración de la vida del hombre". En la Universidad Católica Argentina, el cardenal Rouco Varela habló sobre la relación entre la Iglesia y la comunidad política en Europa. Ayer, en un breve diálogo con LA NACION, señaló que en ese continente el edificio jurídico-institucional de la relación, sobre la base de la libertad religiosa, se mantiene en grandes líneas inalterado, como se construyó después de la Segunda Guerra Mundial. Pero advirtió que subterráneamente se está produciendo un debilitamiento de los principios éticos y morales que sustentan ese edificio, la noción misma de derechos fundamentales de la persona. ¿Quién determina quién es sujeto del derecho a la vida? ¿El Estado? El hombre no es reducible a materia o cantidad, sostuvo. El cristianismo, dijo, acentúa la realidad personal de cada ser humano desde que es engendrado. Y en esto, la biología le da la razón, agregó, porque el embrión desde el primer día tiene su ADN perfectamente conformado y ya no va a cambiar. Rouco Varela estima que este tema se vincula con la justicia social o la pobreza. ¿En qué advierte esa conexión? En la incapacidad de la sociedad para atender a las personas mayores, porque no hay jóvenes para asistirlos. Por otra parte, observó, en Europa aparece con fuerza el islam, con una tradición histórica de identidad entre comunidad religiosa y autoridad política, y el mundo laico se pregunta: ¿qué se hace con una posición tan militante? Según Rouco, sin proponérselo, el mundo laico enfoca esa cuestión desde las tradiciones cristianas, donde la distinción entre autoridad política y religiosa es clara. Rouco Varela, de 69 años, se vio afectado por un persistente catarro en su estada en la Argentina. Acá están enterrados sus abuelos maternos, de apellido Varela Otaegui -su abuela murió en 1981-. La madre del cardenal nació en Bahía Blanca, pero siendo chica la llevaron con ellos unos tíos que vivían en Galicia. La juventud El cardenal nació en Villalba, provincia de Lugo, Galicia, en 1936, y fue en su tierra arzobispo de Santiago de Compostela. Estimó que en Europa hay una juventud escéptica, que le hace acordar a aquella existencialista del Barrio Latino de París, signada por la desesperación, que Françoise Sagan pintó en su novela "Bonjour tristesse". Pero, por otro lado, Rouco constata "una gran nostalgia y ansia por la experiencia de Dios". Cuando llegó al país, fue recibido por el cardenal Jorge Bergoglio y el fundador de Fasta, el padre dominico Aníbal Fosbery. Con el arzobispo de Buenos Aires conversó durante dos horas el martes y concelebró una misa en la Catedral porteña. En Mar del Plata fue declarado ciudadano ilustre y el intendente, Daniel Katz, afirmó que su presencia era "un orgullo" para la ciudad. Rouco Varela oficiará una misa hoy, a las 11, en el santuario de Luján, antes de emprender el regreso a su país. |
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