La venganza es un trago largo: Cómo fue el regreso de “Juego de tronos”

La venganza es un trago largo: Cómo fue el regreso de “Juego de tronos”

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Atención: alerta de spoilers. Cuidado, spoilers. Es decir: para los que no vieron el primer episodio de la séptima temporada de Juego de Tronos que se estrenó este domingo por HBO, este texto analiza lo que pasó en el capítulo y para eso cuenta información clave. Si no lo vieron todavía, entonces no lean lo que sigue. Y si lo leen, sepan que quien avisa no traiciona.

Al hueso. O mejor, dicho, al pescuezo. Así comenzó el nuevo capítulo de Juego de Tronos, que este domingo terminó con la abstinencia de casi un año de los fans.

La elección de la primera escena fue la más contundente de todas. Tras evocar que en el episodio anterior Arya Stark había comenzado a ponerle el signo de “check” a su lista negra de personas de las que planea vengarse (y tras ver cómo degollaba al traidor Walder Frey), en el primero del nuevo episodio vimos cómo Arya, disfrazada como el mismo Walder gracias a las artes que aprendió de los Hombres sin Rostro, envenenó sin titubear al resto de la familia Frey, en un brindis para hacer justicia por la cruel Boda Roja.

“Cuando pregunten qué pasó, diles que el Norte recuerda y el invierno llegó a la casa de los Frey”, le dejó como mensaje a la única sobreviviente. La venganza es un trago que se bebe lento para Arya, que en este capítulo siguió camino firme hacia Desembarco del Rey, esta vez en busca de la presa mayor de su lista: la ahora reina Cersei Lannister.

Con acciones menos concretas que las de Arya, el resto del episodio ubicó en el mapa a los demás personajes, como piezas de un ajedrez, poniéndolos en el casillero desde el cual esperan señal de largada para lo que se viene.

Vienen bajando las multitudes inquietas

La real amenaza, esa que es la que realmente importa mientras los demás juegan al juego de tronos, siguió bajando desde el norte. El ejército de caminantes blancos continuó a paso lento pero firme acercándose al muro.

Del otro lado, los únicos que realmente dimensionan el peligro que implica son: Bran Stark (que, finalmente, llegó al muro después de tanto peregrinar, aunque aún no se encontró con ninguno de sus hermanos); el mismo Jon Snow, que ya vio a los ojos al Rey de la Noche, el comandante de los caminantes, y ordenó a los  norteños que se armaran hasta los dientes con vidriagón (el único material que puede matar a los caminantes, además del fuego); y muy lejos de allí su amigo Sam Tarly que, casualmente y mientras estudia para ser maestre, descubre que en Rocadragón hay una mina entera del deseado vidriagón.

Pura política

En tanto, cada uno en su castillo, el Rey en el Norte y la Reina en el Sur empezaron a dar pruebas de que no son muy receptivos para recibir consejos ni asesoría políticos. Y ya sabemos cómo les fue a los otros monarcas que actuaron igual.

Dos diálogos similares demostraron esa necedad como el punto débil y compartido de ambos. El Rey en el norte, Jon Snow, ignoró los consejos de su hermana Sansa, cuando ella intentó evitar que cometiera los mismos errores que su padre Ned Stark (el señor que literalmente perdió la cabeza por exceso de nobleza). “Aprendí mucho de Cersei”, admitió Sansa, casi como una admiración a su exsuegra.

La que no aprendió mucho fue la misma Cersei, en el trono de espadas, que en una discusión también sobre estrategia política, eligió hacer caso omiso a lo que su hermano/amante Jaime intentó demostrarle: no les quedan hijos ni aliados, es decir, no les queda un futuro por el cual pelear el trono. Difcil ganárselo a la joven Daenerys sin esa perspectiva.

La tercera en disputa por el poder, Daenerys, finalmente y tras tanta espera, cruzó el mar, puso un pie en el continente de sus antepasados, y se instaló en Rocadragón (sí, el mismo lugar que tiene la mina de vidriagón). Hasta ahora, tiene algunas ventajas sobre Jon y Cersei: tiene tres dragones, un ejército de eunucos que la sigue como a una mamá pato, una suerte descomunal (hay que decirlo, la rubia viene con buen hado) y un consejero más astuto que Sansa y Jaime: Tyrion. De él dependerá en buena parte la estrategia de Daenerys. Siempre y cuando ella sí elija escucharlo.

Jugaron sueltos

Sueltos, en ráfagas, aparecieron otros personajes de la serie que estaban desperdigados en la trama. Si asomaron es porque tendrán un rol clave en los episodios que siguen.

Euron Greyjoy se bancó el “corte de rostro” de Cersei, pero probablemente volverá con un regalo (si es el que aparece en los libros, será un objeto clave para la guerra que se avecina).

Otro suelto fue “el Perro” Sandor Clegane, que siguió incursionando en los bosques con Beric Dondarion y el sacerdote rojo Thoros, que lograron vencer su escepticismo respecto del Señor de la Luz. Clegane se animó a mirar el fuego y allí apareció la profecía: hielo.

Algo le deparará el destino a Brienne, que también reapareció; y al pobre Jorah Mormont, que mostró su perfil enfermo en un hospicio.

Curiosidades y detalles

Como se había anunciado, el cantante Ed Sheeran apareció en el episodio, como un simpático soldado colorado, cantando en una fogata una que se saben todos. Arya se encontró con ellos.

-Los momentos “descontracturados” fueron en las secuencias repetidas de Sam limpiando letrinas para aprender a ser maestre. Pero se les fue un poco la mano con lo escatológico.

-Hubo un solo chiste en el episodio, de salón. Cuando Cersei le dijo a Euron Greyjoy que no confiaba en él porque mató a su propio hermano, él le retruca, con miradita a Jaime: “Deberías probarlo. Se siente muy bien”. Chapeau.

-¿Cómo demonios sabe Cersei Lannister que Daenerys tiene a su hermano Tyrion como consejero?

-¿Por qué no vimos nada de la nueva alianza entre chicas bravas: las Serpientes de Arena y herederas de la casa Martell con Olenna Tyrell?

La Voz del Interior