El universo de la alimentación y las dietas está lleno de mitos. Te contamos qué dicen los científicos sobre el aumento de peso.
Si seguís arrepentido por haber comido tanto pan dulce y mantecol durante las fiestas, si el verano es tu motivación en la guerra contra el sobrepeso, si necesitás bajar unos kilos para estar saludable, te contamos cuáles son los principales (¡y menos esperados!) aliados de la obesidad, así estás atento y podés combatirlos.
1. TENER HERMANOS Y AMIGOS GORDITOS
Si tenés un hermano con problemas de obesidad, tus chances de tener sobrepeso se multiplican por dos. Las posibilidades aumentan incluso más si tu hermano es mayor y del mismo sexo. Según el doctor David Shohan, de la Universidad de Chicago, el exceso de kilos suele ser “contagioso”, ya que entre los allegados se comparten los modos de ingerir alimentos, el tipo de productos que se eligen y las cantidades: tres factores clave a la hora de subir la balanza.
2. EVITAR LAS COMIDAS EN FAMILIA
Aunque pienses lo contrario, un almuerzo dominguero con tus padres, hermanos y tíos puede protegerte contra el sobrepeso. Una de las razones es que los alimentos suelen ser caseros y el tiempo para ingerir es mayor que cuando estás a las corridas en la semana, entonces podés masticar más despacio y ayudar a la digestión. Los pediatras recomiendan incentivar la costumbre de comer en familia y compartir la mesa desde que los niños comienzan a alimentarse con sólidos.
3. LA FALTA DE BACTERIAS INTESTINALES
Existen bacterias en el intestino que son claves para protegernos del sobrepeso. Si entre los microorganismos que hay en tu aparato digestivo, se encuentra la bacteria de la familia Christensenellaceae, estás salvado. En general se trata de un microorganismo que se hereda, pero se puede generar mediante tratamientos basados en la ingesta de probióticos. Algunos alimentos que tienen probióticos son el yogurth casero, el chucrut y el kimchi coreano.
4. TRABAJAR DE NOCHE
Si sos de los que se quedan hasta pasada la medianoche frente a la computadora, sos camarera o tenés un bar, seguramente seas más propenso a engordar. La causa no es que comas más, sino que se altera el ritmo de tu cuerpo: «El trabajo por turnos durante la noche interrumpe el sueño y rompe el ciclo fisiológico,esto provoca una disminución del gasto energético diario total«, señala un estudio realizado por científicos del Instituto Médico Howard Hughes (Texas).
5. VER LA TELEVISIÓN
La costumbre de mirar el noticiero mientras cenás, después ver el debate político y cerrar la noche con tu serie preferida, hace que pases más de dos horas frente a la pantalla. Si esta situación se repite todos los días, se incrementa en un 23% el riesgo de padecer obesidad, según la Universidad de Harvard. Quedarse dormido con la tele prendida, también hace que subas de peso: Ahmad Agil, investigador de la Universidad de Granada, demostró que la exposición a la luz artificial durante la noche reduce los niveles de melatonina, la hormona que se encarga de regular los ritmos circadianos, además de ser antioxidante y antiinflamatorio.
6. ESTAR ANSIOSO O DEPRESIVO
Se cree que cuando una persona está medio bajón o nerviosa, se le cierra el estómago y no come. Sin embargo, más de la mitad de la población reacciona de manera opuesta: la respuesta frente al estrés es comer azúcar y grasas sin límite. ¿Por qué? La razón está en que el cuerpo segrega hormonas, como las endorfinas, encargadas de producir placer y contrarrestar en apariencia los efectos de la hormona del estrés, el cortisol.
“Ansiedad y estrés son dos situaciones que se repiten con frecuencia en nuestras consultas”,dice Rubén Bravo, director del Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. “Los problemas económicos y laboralesconducen a buscar la felicidad en la comida, y especialmente en los dulces, que calman la agitación”



