En una nueva edición de Deporte, Salud y Vida, dialogó con Radio Estación 102.5 Sandra Toledo, para comentar sobre su experiencia familiar en torno al acompañamiento a su mamá, quien sufrió un accidente cerebrovascular hemorrágico.
«Mi mamá hace 5 años tuvo un ACV hemorrágico, por el cual hoy se encuentra en una situación de discapacidad motriz», relató Sandra. «Fue sorpresivo. Ella sufría de hipertensión, era una persona medicada. Se lo considera el ACV que es incompatible con la vida, porque perdés todo lo motriz, la parte visual, auditiva, lo cognitiva», dijo.
A pesar de su cuadro, cuando comenzó a tener contacto con sus familiares comenzó a reaccionar, y comenzó el proceso de rehabilitación. «Estuvimos un año en una clínica de Córdoba capital, ahí creo que la principal protagonista es la paciente».
«Creo que todo el contexto es importante, no solamente el familiar y el de la persona que esta en la situación, sino también el rol social es más que importante a la hora de volver a reintegrarnos a la sociedad. A veces uno puede tener mucha actitud, pero es el acompañar ante todo».
A la hora de hablar sobre la manera en que lo vive la familia, expresó: «Cada familia es un mundo y obviamente la manera en que uno lo vive es diferente, incluso dentro de la misma familia». Además, sobre el rol del entorno, comentó: «Todos empiezan a ocupar diferentes roles».
«En estos casos nadie está preparado, o por lo menos nadie te dice como enfrentarlo, sobre todo emocionalmente», contó. Y agregó: «Es muy difícil al principio salir del dolor y del enojo, de pensar por qué me pasó esto a mi».
Por otra parte, resaltó que lo que más le costó como hija, fue superar el rol social. «La mirada, el reinsertarse nuevamente a la sociedad, y tener a mi mamá, y la mirada ajena. Marca un antes y un después, y es uno de los roles más importantes porque se pone feo».
«A veces creemos que lo que excluye a la persona que esta en esa situación es los actos, y la realidad es que lo primero que la excluye es el lenguaje», detalló. En este sentido, especificó: «Los argentinos tenemos muy incorporadas frases, que usamos mucho en la diaria, y sobre todo a la hora de conversar, queriendo hacer sentir bien al otro: el decir «pobre», o ver a la persona como un héroe o como una víctima, y la realidad es que no es ni héroe, ni víctima, ni tiene capacidades especiales, ni nada por el estilo».
Además, como mensaje a la comunidad, expresó: «Que pongan todas fuerzas, pasa mucho por lo emocional y cada uno reacciona diferente, ojalá uno tuviera la estrategia perfecta para sugerir algo». Y cerró: «La forma de llamar a las personas con discapacidad, es por su nombre. Es importante deconstruir y construir en el lenguaje, porque eso construye identidades y en eso nos tenemos que enfocar.





