Municipalidad de San Francisco presentó avances sustanciales en materia de arbolado público, a partir del desarrollo del programa «San Francisco Más Árbol, Más Vida», una iniciativa que combina diagnóstico técnico, participación comunitaria y planificación ambiental de largo plazo.
El trabajo es llevado adelante de manera articulada por la Secretaría de Servicios Públicos, Infraestructura y el área de Sostenibilidad, con el apoyo de instituciones académicas.
El director general de Servicios Públicos, Darío Muratore, explicó: «El abordaje del arbolado se realiza de manera mancomunada con Infraestructura y con las ordenanzas vigentes, como la 7673, que establecen requisitos claros”, y remarcó que el tema fue analizado “primero desde afuera y luego desde adentro, cuando nos tocó hacernos cargo de Ambiente, que hoy es Sostenibilidad”.
El programa Más Árbol, Más Vida incluye entre cinco y seis líneas de acción vinculadas no solo al arbolado público, sino también a la generación de un pulmón verde, plantaciones nutritivas y la puesta en marcha del vivero municipal.
“El puntapié inicial fue tener nuestro propio vivero, con el programa GEN, para producir nuestros árboles”, afirmó.
Uno de los ejes centrales fue conocer el estado real del arbolado urbano. “Sin datos, cualquier mirada es solo una opinión. Por eso una de las actividades del programa fue realizar un censo para tener un diagnóstico y empezar a trabajar en políticas ambientales concretas”, sostuvo Muratore. En ese marco, destacó que durante 2025 se plantaron más de mil árboles y se concretaron más de once forestaciones colaborativas con instituciones, vecinos y empresas, lo que demuestra “un interés fehaciente del municipio por el arbolado de la ciudad”.
Desde la Secretaría de Servicios Públicos, el secretario Hobey Salvatico explicó que el relevamiento permitió dimensionar la situación actual. “Detectamos un faltante promedio de entre el 20 y el 25% de árboles en la ciudad. Es un promedio: hay barrios muy bien forestados y otros con menor cobertura”, indicó. En ese sentido, remarcó la responsabilidad ciudadana:
“Por ordenanza, colocar y cuidar el árbol es responsabilidad de cada vecino”.
Salvatico subrayó la importancia de la cobertura arbórea en la mitigación del calor urbano. “Una buena cobertura puede bajar entre un 4 y un 5% la temperatura de la ciudad. Todos sabemos lo que cambia estar bajo la sombra en días de verano”, afirmó. También advirtió sobre prácticas que afectan al conjunto: “Quitar un árbol por una vidriera o por una cuestión estética termina elevando la temperatura de toda la vereda y la calle”.
En cuanto a cifras, el funcionario precisó que el censo —aún con algunos sectores por relevar— registra alrededor de 55.000 árboles en veredas y plazas.
“El dato inquietante es que deberían agregarse entre 12.000 y 13.000 árboles más, ya sea por viviendas sin forestación o por loteos nuevos”, detalló.
El director de Sostenibilidad, Adrián Pagliano, explicó que el objetivo del censo va más allá del número. “Queremos conocer la realidad por barrio y el estado de cada árbol: si es viejo, nuevo o si está en riesgo. No es quedarnos con el dato, sino generar políticas públicas que acompañen ese diagnóstico”, señaló.
Pagliano indicó que el relevamiento es “real y territorial”, ya que fue realizado por personal municipal que recorrió los domicilios, aprovechando operativos como la campaña de prevención del dengue. Además, destacó el desarrollo de una aplicación junto a la UTN San Francisco para avanzar hacia una gestión integral del arbolado:
“Vamos a tener los árboles geolocalizados, con información sobre su estado general, salud y dimensiones. La idea es un censo dinámico, no una foto en el tiempo”, explicó.
Muratore agregó que este trabajo permitirá definir nuevas políticas, incluso para los casos en los que un vecino no pueda cumplir estrictamente con la ordenanza por características de su propiedad. “Habrá que evaluar alternativas para que ese vecino haga su aporte ambiental, no necesariamente monetario, sino compensando con arbolado en otros espacios verdes”, indicó. Aclaró además que, aunque el árbol es cuidado por el frentista, “pasa a ser parte del erario público y no se puede intervenir sin autorización de Infraestructura y el aval de profesionales”.
Respecto al vivero municipal, Muratore informó que funciona desde hace casi dos años y que todos los árboles plantados recientemente son de producción propia. “Priorizamos especies nativas, en convenio con la Provincia a través del programa GEN Nativo, pero también producimos especies urbanas permitidas para veredas”, explicó, y señaló que el municipio busca acompañar a vecinos que no puedan adquirir un ejemplar.
Recordaron que los trámites de autorización para poda, extracción o reemplazo de árboles se realizan en la Secretaría de Infraestructura, mientras que desde Servicios Públicos se continuará impulsando programas de plantación y recambio.
“La Organización Mundial de la Salud recomienda al menos un árbol por persona, y ese será el objetivo que nos vamos a proponer”, concluyó Muratore, convocando a los vecinos a cuidar y ampliar el patrimonio verde de la ciudad.



