Daniela Bailo, conocida en redes sociales como Daniela Bailo Giordana, nació en nuestra ciudad y vivió gran parte de su vida en Rosario y más tarde en Neuquén.
El 9 de octubre de 2024 decidió dar un giro profundo a su historia personal: subirse a su Fiat 600 modelo 1975 y comenzar un viaje sin fecha de regreso, con la idea de recorrer Sudamérica y llegar hasta México, pasando previamente por Perú para reencontrarse con sus hijas gemelas.
El proyecto se llama “Viajo con Paciencia” y tiene como protagonista a su fitito, apodado “Paciencia” —antes conocido como “Fitinguis”—, convertido en su casa rodante y compañero de ruta. Bajo el lema “Con amor viajando, con Paciencia llegando”, Daniela comparte en redes sociales una experiencia atravesada por el autodescubrimiento, el vivir el presente y la simpleza de habitar lo esencial.
Su llegada a Tucumán se dio casi por casualidad. Mientras participaba de una feria en Belén, Catamarca, recibió la recomendación de contactar a Miguel Carrera, referente del mundo fitito en Tafí Viejo. El vínculo comenzó por redes sociales y se concretó el 26 de diciembre, cuando Daniela arribó a la ciudad y fue recibida con una caravana de autos antiguos. Desde el primer día, el taller mecánico se transformó en un espacio de trabajo compartido, aprendizaje y amistad.

La viajera pasó Año Nuevo junto a la familia y amistades que fue tejiendo en Tafí Viejo y decidió extender su estadía, tanto por las lluvias como por el clima de hermandad que se generó. Durante esos días, además de poner a punto su vehículo, se integró a la vida cotidiana de la ciudad: participó de ferias, recorrió plazas, visitó el Hotel Atahualpa Yupanqui y el Mercado Municipal, donde destacó el valor de los espacios públicos y la identidad local.
Entre los recorridos que más la marcaron se encuentran los senderos naturales, el río de La Toma, la Cruz y los paisajes del entorno, que —según relató— reforzaron su profundo vínculo con la naturaleza. Sin embargo, subrayó que lo más significativo de su paso por la provincia fue el trato de la gente: la solidaridad espontánea, los gestos simples y la calidez cotidiana que encontró tanto en Tafí Viejo como en Tucumán en general.
También valoró la gastronomía regional, en especial los tamales, y remarcó el potencial turístico de la ciudad, con circuitos, cascadas y espacios culturales que quedaron pendientes para futuras visitas. A pesar de haber atravesado problemas de salud durante su estadía, destacó el acompañamiento recibido y el acceso al sistema de salud local.
Antes de retomar su ruta —que incluye una caravana hacia el encuentro de fititos en Cura Brochero durante Carnaval—, la sanfrancisqueña aseguró que volvería a Tafí Viejo sin dudarlo. Su historia se suma a la de muchos viajeros que, atraídos por el crecimiento turístico de la ciudad, descubren no solo paisajes y propuestas culturales, sino también un fuerte sentido de comunidad que deja huella en quienes pasan por allí.

