Con el AFAgate salpicando al gobernador santiagueño, el cordobés logró romper la hegemonía del Madre de Ciudades y metió a la provincia en el radar.
Martín Llaryora logró que la final del Torneo Apertura entre Belgrano y River se disputara en el estadio Mario Alberto Kempes. La decisión de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) combinó cuestiones logísticas, garantías de seguridad y un contexto político incómodo para la conducción que encabeza Chiqui Tapia.
La decisión rompió con la hegemonía del estadio santiagueño Madre de Ciudades, donde se disputaron diez finales del fútbol argentino en los últimos cuatro años al calor de la influencia en la AFA del tesorero de la organización, Pablo Toviggino, y su aceitada relación con el gobernador Gerardo Zamora.
En el Panal y en la dirigencia deportiva cordobesa negaron que existiera una negociación política detrás de la decisión en la máxima entidad del fútbol local. Según esa versión, Llaryora y el presidente de la Agencia Córdoba Deportes, Agustín Calleri, realizaron gestiones ante la AFA para posicionar a la provincia como sede del encuentro definitorio.
La conducción de la AFA valoró la infraestructura del estadio cordobés, la capacidad para recibir más de 50 mil personas y la disponibilidad hotelera y gastronómica necesaria para un evento de semejante magnitud. También incidieron los antecedentes positivos en partidos con ambas hinchadas.
Aunque Llaryora es insistente a la hora de lograr la llegada de espectáculos deportivos a la provincia, Córdoba no aparecía inicialmente como favorita para la final que se ha jugado este domingo 24 de Mayo. En la previa, las alternativas que mejor consideración tenían eran Mendoza y San Luis.
Dentro de las opciones también se analizó el estadio de Racing. Esto fue así porque en AFA prevalecía la idea de evitar cualquier escenario que acercara a la organización al poder político de Zamora en Santiago del Estero.
La preocupación se vinculó con la investigación judicial que derivó en un pedido de detención contra Tapia y Toviggino, a la vez presidente de Central Córdoba de Santiago del Estero. El expediente expuso movimientos de dinero desde organismos públicos santiagueños hacia empresas vinculadas al dirigente.
El fiscal federal Pedro Simón puso el foco sobre transferencias dirigidas a Segon SRL, firma que obtuvo una licitación en 2024 para prestar servicios de seguridad en el Hospital Regional santiagueño. El monto superó los $1200 millones durante los últimos dos años.
La empresa, controlada por SOMA, otra sociedad relacionada con Toviggino, también recibió fondos de la Municipalidad de Frías y de la propia entidad del fútbol argentino. El dinero ingresaba a cuentas del Banco de Santiago del Estero y se redistribuía en menos de 48 horas.
El dictamen reveló que en 2024 hubo más de 50 transferencias desde las arcas santiagueñas a la empresa Segon por un total de $633.550.169,32.
En ese contexto, trasladar la final a Santiago del Estero implicaba exponer todavía más a la conducción del fútbol argentino en medio de la controversia judicial. La opción cordobesa ofrecía menor exposición política y mejores condiciones operativas.
Aunque en un rol secundario esta vez, también jugaron a favor las garantías del presidente de Instituto, Juan Manuel Cavagliatto, que se mueve hace tiempo como nexo entre AFA y los distintos actores de la política provincial. A esto se sumaron los operativos de seguridad previos coordinados entre la entonces ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y su par provincial Juan Pablo Quinteros.
La elección del Kempes terminó consolidando una combinación de factores deportivos, logísticos y políticos. Además de garantizar capacidad organizativa, la sede tuvo como protagonista a Belgrano, el equipo cordobés que preside Luis Fabián Artime, en una final que posicionó nuevamente a Córdoba en el centro de la escena futbolística nacional.





