Estudiantes, docentes, graduados y autoridades locales se sumaron a la quinta movilización nacional en defensa de la educación pública. Desde la UTN San Francisco y el CRES advirtieron sobre el impacto del desfinanciamiento, el congelamiento salarial y el riesgo que corre todo el sistema universitario, tanto estatal como privado.
Una nueva marea en defensa de la educación pública se hizo sentir con fuerza en las calles. En el marco de la quinta Marcha Federal Universitaria, la comunidad académica de la UTN Facultad Regional San Francisco y del CRES alzó su voz para exigir el cumplimiento efectivo de la ley de financiamiento universitario. El encuentro reunió a distintos actores de la vida educativa local, quienes reflejaron la creciente preocupación por el estado de las instituciones.
El cansancio estudiantil y la advertencia por los servicios
En representación del claustro estudiantil, Lucía Araya (estudiante y miembro del centro de estudiantes) expresó el malestar generalizado que transitan los jóvenes frente a las políticas nacionales: «Estamos un poco cansados los estudiantes. Lo más importante que tiene el país es la universidad pública«.

Araya fue categórica al señalar que el objetivo del gobierno parece ser desalentar el estudio y que «no cumplen la ley y no les sirve que los chicos estudien». Asimismo, lanzó una dura advertencia sobre el punto de ebullición al que se enfrenta el funcionamiento diario: «Yo creo que el estudiante no va a abrir los ojos hasta que no se corte la luz, no le falte el papel, no le falte el agua. Entonces yo creo que estamos a nada de que esta olla explote». Pese a ello, convocó a dejar de lado las banderías políticas y marchar unidos junto a docentes, no docentes y jubilados.
El impacto del ajuste: la crisis también golpea a las universidades privadas
Por su parte, la Dra. Ing. Química Paula Carolina Garnero, egresada y docente de la casa, profundizó en cómo la crisis presupuestaria trasciende el ámbito estatal: «Lo que se está desfinanciando no es solamente la universidad pública, sino que es todo el sistema universitario argentino».

Garnero explicó que los sueldos docentes son equiparables en ambos sectores, lo que está provocando un éxodo preocupante: «Hoy se esta viviendo en la universidad privada, estamos viendo la renuncia de docentes, ayudantes… y las cátedras se están quedando despobladas de docentes debido a los bajos sueldos». Además, desmitificó la idea de que un estudiante pueda migrar fácilmente al ámbito privado ante una crisis estatal, recordando los costos exorbitantes que implican carreras como ingeniería: «El ITBA en Buenos Aires, la cuota está de más de un millón y medio de pesos. Entonces, no es tan fácil decir, un estudiante que no tiene la pública va a ir a estudiar a una privada».
El rol estratégico regional y el reclamo salarial
Desde el plano de la articulación educativa regional, Matías Bordese, coordinador del CRES San Francisco (donde la Universidad Nacional de Villa María dicta carreras en conjunto con la UTN), remarcó la importancia de visibilizar la problemática a nivel local. Bordese destacó el peso que poseen la UTN, el CRES y la recientemente conformada Universidad Provincial de Córdoba en el desarrollo de la ciudad.

«El reclamo en sí importa por el cumplimiento de la ley de financiamiento universitaria que ya está establecida y que exigimos que sea cumplida», enfatizó el coordinador, detallando que el ajuste golpea de lleno en los salarios de docentes y no docentes, las becas y todo el sistema científico tecnológico.






