Voluntariamente se propusieron hacer una tarea para cuidar el medio ambiente. Una excelente iniciativa y a la vista las falencias de la organización que recaudó millones de pesos.
Botellas de vidrio y de plástico, papeles, envoltorios y hasta la rotura de su alambrado, son algunos de los recuerdos de la “pasión” por el rally mundial.
Para el que conoce las sierras, el panorama que dejan los seguidores de la carrera no es nuevo: la basura queda tirada por cualquier parte, se rompen alambrados para usar postes para hacer fuego aun cuando no se permite hacer fuegos y los desperdicios quedan allí, contaminando el tesoro que la naturaleza le ha legado al territorio cordobés.





