Las conversaciones entre el gobierno sirio y facciones rebeldes concluyeron en Astaná, con la firma por parte de Rusia, Turquía e Irán de un monitoreo de la tregua.
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Así lo anunció el canciller kazajo Kairat Abdrajmenov, quien señaló en un comunicado que «se tomó la decisión de crear un mecanismo trilateral que supervisará el pleno cumplimiento del régimen de alto el fuego y la ausencia de provocaciones», aunque no brindó precisiones.
Abdrajmenov, quien leyó el texto, subrayó que rusos, turcos e iraníes se comprometieron a combatir conjuntamente al grupo islamista radical Estado Islámico (EI) y a Fateh Al Sham (ex Frente al Nusra, filial de Al Qaeda en Siria) y a proseguir sus esfuerzos para separar a la oposición armada siria de los «grupos terroristas».
«Estamos convencidos de que este asunto no tiene solución militar y que sólo puede ser resuelto a través de un proceso político sobre la base de las resoluciones» de la ONU, señaló el canciller, citado por las agencias de noticias EFE y TASS.
Los tres países valoraron «la participación en las conversaciones del enviado especial del secretario general de la ONU para Siria, Staffan de Mistura», agregó.
Las tres potencias apoyaron la nueva ronda de conversaciones del 8 de febrero en Ginebra, auspiciada por la ONU.




