En el marco del Día del Maestro, Adriana Galetto, profesora de Castellano, Literatura y Latín, y licenciada en Enseñanza de la Lengua y la Literatura, compartió su emotivo testimonio sobre su vocación docente y su profundo vínculo con la educación y la literatura.
“Somos educadores, somos enseñantes, y el oficio de ser docente lo llevamos con mucho cariño, con mucho amor, con mucha entrega”, expresó Galetto, quien cuenta con 23 años de trayectoria en las aulas, iniciando principalmente en el Colegio Superior San Martín y ahora ejerciendo en el ciclo básico del IPET N° 50 «Ingeniero Emilio F. Olmos».
Desde sus inicios, la docencia fue un camino elegido con convicción: “Cuando terminé el secundario y mi padre me preguntó qué quería hacer, le dije: quiero ser profesora”. Luego, su formación continuó con una licenciatura: “Quería profundizar, tener nuevas técnicas, acercarme a la literatura crítica y comparada”.
Adriana entrelazó siempre su carrera educativa con su pasión por las letras: “Mi actividad literaria nace conjuntamente con mi actividad docente… el arte de enseñar es desplegar todos los días en las aulas nuevas estrategias, nuevos conocimientos”.
Con ternura, recuerda a sus estudiantes: “Mis niños son como hijos, ellos pueblan mi vida”. Y destaca la importancia del vínculo docente-estudiante: “El docente tiene que marcar una breve distancia, pero que a su vez puedan confiar en nosotros”.
Galetto también fue autora y coautora de diversos libros de poesía, memoria e historia local:
“Mi primer libro fue de poesía: Esa, mi otra voz”, recuerda con emoción. Además, trabajó en obras como Memorias y la banda salió tocando, y El lenguaje de la pasión, dedicado al reconocido pintor Esteban Olloco.
Además de su labor como docente, fue tallerista, miembro de la SADE (Sociedad Argentina de Escritores), y una incansable promotora de la lectura:
“Soy muy exigente con la lectura. Nutro a mis estudiantes con literatura argentina, latinoamericana, europea y española”.
Ya cerca de su jubilación, asegura que su compromiso con la educación no termina: “A pesar de estar a punto de jubilarme, voy a seguir en la educación. No podría tolerar un día sin un aporte de conocimiento”.
Por último, agradecida por cada etapa, institución y colega en su camino, concluye con una frase que sintetiza su legado: “Todo nace del corazón y ante cada proyecto mío tengo un sí. Y esa es una gran respuesta”.



