El grupo de autoayuda festejó su aniversario en la Escuela Villafañe, lugar donde cada jueves renuevan el compromiso con la salud. Con la presencia del intendente Damián Bernarte, se conocieron testimonios conmovedores de vecinos que lograron vencer a la obesidad a base de constancia y compañerismo.
No es solo bajar de peso; es ganar una nueva vida. Bajo esa premisa, ALCO San Francisco celebró con orgullo sus 40 años de trayectoria ininterrumpida en nuestra comunidad. El festejo tuvo lugar en el SUM de la Escuela Raúl G. Villafañe, el «hogar» donde semana tras semana decenas de vecinos se encuentran para darse la mano en el difícil desafío de combatir la obesidad.
El acto contó con la participación del intendente Damián Bernarte, quien felicitó a los integrantes por su fuerza de voluntad. «Es admirable la decisión de cambiar aspectos de la vida para acercarse a la salud», destacó el mandatario al compartir el encuentro con los miembros de la institución.
Detrás de los números y los años, están las personas. Paola Luque, hoy tesorera del grupo, recordó sus inicios en 2014: «Llegué y no decía una palabra, solo escuchaba. Bajé 24 kilos, alcancé mi peso posible y lo sostengo hace 12 años. Para mí, ALCO es familia», expresó emocionada.
Pero si de constancia se trata, el nombre de Noemí Vignolo se llevó todos los aplausos. A sus 80 años, Noemí lleva 33 años asistiendo a las reuniones. «ALCO me dio una nueva vida, me cambió el estado de ánimo. Mis hijos saben que los jueves son para mi grupo maravilloso», contó quien es hoy el ejemplo más palpable de que la meta es posible a pesar de las dificultades.

El flagelo de la obesidad no se combate en soledad, y esa es la herramienta fundamental que ofrece ALCO, el método de la autoayuda. El grupo invitó a todos aquellos que aún no se deciden a dar el primer paso a que se acerquen sin dudarlo.
Las reuniones se llevan a cabo todos los jueves a las 20:30 hs en la Escuela Raúl G. Villafañe (Las Guayanas 584). Allí, entre pares y con herramientas probadas por décadas, los vecinos de San Francisco encuentran el apoyo necesario para iniciar su propio camino hacia el bienestar.
La «mateada» azul que une a las familias de San Francisco en el Superdomo





