Ambientalistas advierten que la reactivación de la Hidrovía del Paraná podría provocar graves daños en los humedales

Humedales afectados por la hidrovia

Organizaciones ambientales y sociales cuestionaron la nueva concesión del corredor fluvial Paraguay-Paraná y alertaron sobre el impacto que tendría el dragado en los humedales. También criticaron la falta de estudios ambientales integrales.

La renovación de la concesión para el dragado y mantenimiento de la Vía Navegable Troncal del río Paraná, adjudicada por 25 años a un consorcio belga-argentino, reavivó el debate sobre el impacto ambiental que podría generar la profundización del canal en uno de los sistemas de humedales más importantes de Sudamérica.

La obra contempla profundizar el dragado en el tramo comprendido entre el polo portuario del sur de Santa Fe y el Río de la Plata, el sector de mayor actividad comercial de la hidrovía.

Cuestionamientos por el impacto ambiental

Diversas organizaciones ambientalistas y sociales manifestaron su preocupación por las consecuencias que podría tener el proyecto sobre el corredor fluvial Paraguay-Paraná, un sistema de 3.400 kilómetros del que dependen millones de personas para el acceso al agua y otros servicios ecosistémicos.

Un informe de Fundación Humedales/Wetlands International advirtió que las modificaciones en la estructura de estos ambientes podrían provocar alteraciones ecosistémicas severas, afectando tanto la biodiversidad como los medios de vida de las comunidades ribereñas.

En la misma línea, la Defensoría del Pueblo de la Nación cuestionó que los estudios presentados no incluyen modelos de flujo ni simulaciones del transporte de sedimentos, herramientas consideradas fundamentales para evaluar los efectos del dragado sobre la dinámica del río, la erosión y la estabilidad de los humedales.

Además, organizaciones como ATE Rosario señalaron que el proyecto trata al río únicamente como una vía de transporte y no como un ecosistema vivo.

Humedales afectados por la hidrovia

Denuncian falta de estudios integrales

Según un informe de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA), la licitación avanzó sin una Evaluación de Impacto Ambiental integral y sin cumplir con los lineamientos del Acuerdo de Escazú, tratado regional que garantiza el acceso a la información y la participación ciudadana en temas ambientales.

El relevamiento sostiene que nunca se elaboró un estudio de impacto ambiental acumulativo, sino que solo se presentaron informes parciales y desactualizados.

Estas observaciones motivaron distintas presentaciones judiciales por parte de organizaciones ambientalistas que solicitaron la suspensión del proceso licitatorio. Si bien los pedidos fueron rechazados en primera instancia, las resoluciones fueron apeladas.

Un ecosistema bajo presión

Especialistas advirtieron que la profundización del canal hasta 40 pies incrementará la presión sobre un ecosistema que ya enfrenta los efectos del cambio climático, las prolongadas bajantes del río Paraná y la contaminación de origen humano.

La bióloga Nadia Boscarol, coordinadora nacional del Programa Corredor Azul de Fundación Humedales, sostuvo que el proceso licitatorio «estuvo viciado desde el origen» por la falta de estudios ambientales actualizados y afirmó que los intereses económicos «parecen primar sobre el bien común».

Por su parte, el geólogo Carlos Ramonell, investigador de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), advirtió que el dragado podría modificar la pendiente natural del río en algunos sectores y desencadenar procesos de erosión y sedimentación difíciles de prever.

Entre los principales impactos ambientales señalados por los especialistas figuran la alteración de los ciclos de reproducción de los peces, el aumento del riesgo de contaminación y de ingreso de especies invasoras, además de una mayor erosión de las costas provocada por el incremento del tránsito de embarcaciones.

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