Argentina registra la tasa de suicidio más alta de su historia en el Día Mundial de Prevención

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La problemática alcanza edades cada vez más tempranas y los adolescentes son actualmente el grupo de mayor incidencia, según datos del Observatorio de Política Criminal y del Ministerio de Salud.

Argentina presenta una tasa de 11,8 suicidios por cada 100 mil habitantes, marcando un récord histórico y superando el promedio global estimado por la Organización Mundial de la Salud, de acuerdo con datos del Observatorio de Política Criminal y del Ministerio de Salud.

El informe, al que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas, revela que, por primera vez, esta cifra ha sobrepasado las muertes ocasionadas por otros actos violentos en el país. La Asociación Argentina de Salud Mental calificó la situación como alarmante y subrayó la necesidad de respuestas urgentes, sostenidas e integrales.

Este fenómeno afecta a edades cada vez más tempranas y actualmente los adolescentes son el grupo más afectado. En el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, la Universidad Hospital Italiano de Buenos Aires planteó una reflexión sobre cómo están viviendo los jóvenes y qué futuro se les está proponiendo.

“Estamos ante un problema colectivo que involucra la salud mental, la salud física y también políticas públicas. Su tratamiento es multifactorial y requiere corresponsabilidad”, expresó la Magíster Soledad Dawson, psicóloga y directora de la Maestría en Vínculos, Familias y Diversidad Sociocultural de la mencionada universidad.

Asimismo, Dawson añadió: “Lejos de la culpa, que paraliza y busca un responsable único allí donde no lo hay, la responsabilidad compartida permite pensar qué podemos transformar, en tanto, familias, escuelas, instituciones, sistemas de salud, comunidad y Estado”.

Los adolescentes enfrentan hoy un entorno lleno de estímulos y exigencias. Las redes sociales los someten a constantes comparaciones con modelos de belleza, vínculos y estilos de vida que pueden resultar inalcanzables, algo que se ve agravado por la presión de destacar en una etapa de formación de identidad.

Además, los espacios de encuentro con sus pares son cada vez más escasos, mientras que situaciones de discriminación, exclusión o violencia pueden convertir la escuela en un lugar de sufrimiento. Ante este contexto, el rol de los adultos es crucial.

“A menudo, en lugar de ayudar a un adolescente a enfrentar su sufrimiento, intentamos resolver el problema por él, cuando es esencial acompañarlo en el proceso de aprendizaje para transitar las dificultades”, afirmó Dawson, quien también destacó la importancia de establecer límites claros y comunicados que ayuden a los jóvenes a entender que las frustraciones son parte de la vida y no situaciones sin salida.

Desde la Universidad Hospital Italiano enfatizaron la necesidad de discutir estos temas como forma de prevención y señalaron: “Es esencial contar con adultos disponibles, familias que busquen ayuda, escuelas que intervengan e instituciones que acompañen. Fortalecer los vínculos y crear espacios de encuentro es fundamental para que los adolescentes no enfrenten solos los momentos de mayor sufrimiento”.

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