Arroyito: sin reelección, Gustavo Benedetti todavía no presenta a ningún candidato oficialista

Gustavo benedetti

El intendente de la «dulce ciudad» transita el tramo final de su segundo mandato consecutivo y mira de reojo hacia la Legislatura provincial. La danza de nombres sigue fría en el oficialismo, mientras la oposición y La Libertad Avanza reacomodan sus fichas.

En Arroyito, por el momento, «no empezó a sonar la danza de nombres» para suceder al intendente Gustavo Benedetti en el sillón municipal. El mandatario local transita el cierre de su segundo mandato consecutivo y, por impedimento legal, no podrá ser reelegido. Pese a la cercanía de los tiempos electorales, el líder de la «dulce ciudad» no ha bendecido, al menos por ahora, a ningún posible aspirante para que intente reemplazarlo.

Puertas adentro del despacho de Benedetti se asume que este «es tiempo de gestión». No obstante, el nombre del candidato del espacio oficialista —que representa a un radicalismo aliado al llaryorismo— «deberá aparecer antes de fin de año». Al ser consultado sobre el escenario para el 2027, el intendente admitió que su anhelo es que tome la posta alguien que continúe su proyecto, aunque reflexiona que dar nombres propios en la actualidad es apresurado:

“La idea es tener un buen candidato, que gane la elección y continúe la línea nuestra, pero son tiempos difíciles. Gente potable en Arroyito hay, con buena imagen pero no todos quieren ser candidatos”.

El mandatario entiende que la contienda electoral irá pegada a la provincial y que anticiparse en este contexto de crisis económica y social sería “desperdiciar tiempo”. Sin embargo, dejó un claro mensaje interno: «quienes están en gestión y pretenden ser candidatos deben mostrar primero ser buenos funcionarios», y luego sumarle vocación.

Benedetti es considerado uno de los hijos del denominado «Partido Cordobés» junto a la vicegobernadora Myrian Prunotto. Ambos formaron parte de la tropa radical que selló su acuerdo político con Martín Llaryora en 2019. Ese año, Benedetti ganó la intendencia bajo el sello Juntos Hacemos y revalidó su mandato en 2023, sumado a sus dos períodos previos en la intendencia entre 2003 y 2011.

Imposibilitado de una nueva reelección local, el dirigente ya trazó su próximo objetivo político: trabajar para que Arroyito vuelva a tener un representante en la Legislatura de Córdoba. Con las energías intactas, ratificó su apuesta al acuerdo con el Centro Cívico: “Puede ser Gustavo Benedetti u otro, veremos. Arroyito merece y necesita un legislador”.

Respecto al balance de su gestión, el intendente sostiene que pertenecer al Partido Cordobés le abrió grandes puertas a la localidad. Según analiza, este periodo terminará siendo el que recoja los frutos de obras históricas como el gas natural —que desde 2011 no se realizaban—, la red de cloacas, la renovación de la costanera, la sede de la Universidad Provincial y el nexo estratégico entre la vieja ruta nacional 19 y la autopista.

Una oposición que frena y no muestra sus cartas

En la vereda del frente, el panorama tampoco está del todo claro. El dirigente de mayor peso en la oposición es el exintendente de la ciudad (2011-2019) y actual concejal de Juntos por el Cambio – UCR, Mauricio Cravero. El contador, alineado políticamente con Rodrigo de Loredo, sufrió este año una sensible baja con la partida de su bloque de los concejales Hernán Andrés Boero y María Fernanda Cortés de Casco, quienes decidieron abrirse por su cuenta.

El futuro político de Cravero dependerá de la línea del radicalismo provincial. Actualmente, el Comité de la UCR de Arroyito se encuentra presidido por el propio hermano del intendente Benedetti, por lo que apoya la gestión oficialista y algunos sectores no ven descabellado un acercamiento entre Cravero y el gobierno local. Al ser consultado sobre sus próximos pasos, el concejal prefirió mantener la cautela: “Vamos a esperar”.

Por último, el escenario político suma nuevos actores:

  • La Libertad Avanza (LLA): Aunque reconocen que Arroyito es un “territorio difícil”, afirman estar armando un “buen equipo” donde se va sumando gente, aunque todavía carecen de un candidato definido a la vista.

  • Vecinalismo local: Se mantiene la incógnita sobre el rol que jugará esta fuerza, que participó con candidato propio en las últimas cuatro elecciones municipales y que en las dos contiendas más recientes osciló entre el 13 y el 15% de los votos de la ciudad.

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