El Programa de Emergencias Gerontológicas busca contener en casos de violencia, abuso, maltrato, abandono o carencias afectivas.
En 2050, uno de cada cuatro argentinos –el 25% de la población- tendrá 60 años o más, según la proyección que hace el Ministerio del Interior de la Nación en el Reporte de Envejecimiento Poblacional.
Se espera también un aumento de la esperanza de vida en Argentina que, en la actualidad, es de aproximadamente 76 años, como informa el Banco Mundial.
Este proceso de envejecimiento se ha profundizado en las últimas décadas – de los 70 en adelante- y no dista mucho de lo que pasa en otros países de la Región, donde también se evidencia que la pirámide poblacional se engrosa en el segmento de los +60.
“La temática de vejez, en general, deberá mirarse como fundamental en las agendas públicas de los diversos gobiernos del Estado”, proyectó Sergio Cornejo, subsecretario de Inclusión Social del Gobierno de Córdoba.
Aunque el envejecimiento es un proceso natural que no necesariamente va asociado a un detrimento físico y social inexorables, hace años que se comenzaron a evidenciar ciertos estereotipos y formas de discriminación sistemática contra las personas, debido simplemente a que son mayores.
Córdoba no es ajena a las vulnerabilidades de su población mayor y es, por ello, que las políticas públicas que se implementan a nivel provincial apuntan a eso: a garantizar el cumplimiento de los derechos humanos de las personas mayores, a velar por su bienestar y por un envejecimiento digno.
Se trata del programa de Emergencias Gerontológicas, una iniciativa que lleva adelante la Secretaría de Políticas para Personas Mayores, del Ministerio de Desarrollo Social.
Uno de los programas para adultos que lleva adelante el Gobierno de Córdoba está enfocado en la atención de casos que requieren de urgente intervención para dar respuesta a situaciones de extrema de vulnerabilidad social, psicológica o ambiental.
“Todo pedido de ayuda o situaciones de riesgo y vulnerabilidad son objeto de interés para que nuestra Secretaría intervenga”, subrayó Cornejo.
Aunque las motivaciones vinculadas con lo económico son habituales (alimentos, subsistencia, vivienda, etc.) existen otras de diversa índole que también activan la emergencia: malos tratos, violencia recibida, abusos materiales, manipulación emocional de familiares por algún interés, problemas de salud, soledad o abandono.
Cada caso es atendido por un equipo de profesionales, “en su gran mayoría licenciados en Trabajo Social, con formación o capacitación en Gerontología; y en menor medida se completa el equipo con psicólogos, nutricionistas y abogados”.
Este servicio atiende mensualmente a un promedio 80 casos que llegan al equipo de Emergencias Gerontológicas por diversos caminos: una demanda espontánea, oficios judiciales, vías de comunicación del Gobierno de Córdoba y del propio Ministerio, entre otros.





