El Danubio, con niveles de agua récord, amenaza la producción eléctrica en Europa del Este. Países como Hungría, Rumania y Serbia implementan medidas de ahorro energético ante la crisis.
BUDAPEST, Hungría. Varios gobiernos de Europa Central y Oriental comenzaron a implementar medidas para reducir el consumo de electricidad y prevenir una crisis energética, tras alcanzar niveles históricamente bajos en el río Danubio, situación que pone en riesgo el funcionamiento de importantes centrales eléctricas.
La prolongada sequía y las repetidas olas de calor redujeron drásticamente el caudal de uno de los ríos más importantes de Europa. En Budapest, el nivel del Danubio se ubicó en apenas 10 centímetros, muy por debajo del mínimo histórico de 33 centímetros registrado en 2018.
Además, no se prevé una recuperación del caudal en los próximos días debido a la falta de lluvias, mientras una nueva ola de calor, con temperaturas superiores a los 38 grados, incrementa el consumo de electricidad y agua.
La situación afecta especialmente a la central nuclear de Paks, la única de Hungría, que enfrenta un posible cierre total por primera vez en sus 44 años de funcionamiento debido a la escasez de agua necesaria para enfriar sus reactores.
Actualmente, la planta produce solo 240 megavatios, muy por debajo de los 2.000 megavatios habituales. El primer ministro húngaro, Péter Magyar, informó que los ingenieros lograron mantener en funcionamiento temporalmente la última turbina operativa, aunque advirtió que un apagado total podría producirse en los próximos días.
Ubicada a unos 90 kilómetros al sur de Budapest, la planta de Paks genera casi la mitad de la electricidad del país y representa aproximadamente un tercio del consumo nacional. Para mitigar la crisis, Hungría comenzó a importar energía y a utilizar fuentes renovables.
Además, el Gobierno solicitó a las industrias reducir el consumo eléctrico e instó a la población a ahorrar energía, especialmente durante las horas pico. También se suspendió la circulación de trenes de carga eléctricos en determinados horarios para disminuir la demanda.
En Rumania, las plantas eléctricas también enfrentan una fuerte caída en la producción. El primer ministro, Ilie Bolojan, declaró el estado de alerta nacional en el sector energético y las fuerzas armadas utilizaron explosivos para despejar el canal Bala y redirigir agua hacia la central nuclear de Cernavoda.
El caudal del Danubio en territorio rumano descendió hasta los 1.500 metros cúbicos por segundo, menos de un tercio del promedio habitual para julio, lo que obligó a cerrar una unidad de la planta, que actualmente funciona a la mitad de su capacidad.
La situación también genera preocupación en Serbia, donde la principal central hidroeléctrica opera apenas al 20 % de su capacidad. Ante este panorama, el primer ministro Djuro Macut convocó una reunión de emergencia e instó a la población a reducir el uso de equipos de alto consumo, como los aires acondicionados.
Las autoridades europeas continúan monitoreando la situación y advierten que, si las condiciones climáticas no mejoran en las próximas semanas, la crisis energética podría profundizarse en gran parte de Europa del Este.





