El IPETyM 261 “San José” anunció que, desde este martes 21 de abril, los teléfonos quedan fuera del salón. Buscan rescatar la concentración y la convivencia, bajo una normativa que incluye hasta cinco amonestaciones.
En un mundo donde la notificación de WhatsApp parece ganarle a cualquier pizarrón, una escuela de nuestra región decidió trazar una línea firme. El IPETyM 261 “San José” de Balnearia implementa desde hoy, martes 21 de abril, un nuevo acuerdo institucional que restringe el uso de teléfonos celulares para todos sus estudiantes durante el horario escolar.
La medida no es un capricho, sino una respuesta a un problema que afecta a casi todos los colegios: la desconexión social y la falta de foco. Según explicaron desde la dirección, el objetivo es “fortalecer el clima de aprendizaje” y fomentar un espacio donde el respeto y la participación cara a cara vuelvan a ser los protagonistas.
Para que el cambio no sea un choque frontal, la institución estableció una semana de adaptación que comienza hoy. Sin embargo, el período de gracia tiene fecha de vencimiento. A partir del lunes 27 de abril la aplicación de la norma será estricta.
La sanción: El alumno que sea sorprendido con el dispositivo sufrirá el retiro del mismo y recibirá 5 amonestaciones. Es un mensaje claro, en el aula, el protagonista es el conocimiento, no el algoritmo.
Lo que sucede en Balnearia no es un hecho aislado. Se enmarca en un debate que arde en la Legislatura de Córdoba durante este 2026. Recientemente, se presentaron proyectos de ley para unificar criterios en toda la provincia (como el impulsado por el legislador Gerardo Grosso), buscando que el celular deje de ser un objeto cotidiano en las aulas para convertirse solo en una herramienta pedagógica excepcional bajo estricta supervisión docente.
Mientras la provincia discute una ley general, el IPETyM 261 toma la delantera y se suma a otras instituciones cordobesas que ya están viendo resultados positivos en el bienestar emocional y el rendimiento académico al «desenchufar» a los chicos por unas horas.
Para las familias de Balnearia, el desafío será ahora acompañar desde casa este proceso de «desintoxicación digital» para que, el próximo lunes, el ingreso a la escuela sea con la mochila llena y la pantalla apagada.
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