Alfredo Alberione, titular de la Cámara de Bares de Córdoba, advirtió que la caída sostenida de clientes y el aumento de los costos fijos complican la actividad. Los comerciantes mantienen promociones incluso durante las noches de mayor demanda para intentar sostener las ventas.
Los bares de Córdoba atraviesan una fuerte caída del consumo que, según estimaciones de la cámara del sector, alcanza el 50% respecto de los niveles habituales de hace un año y medio o dos años. La menor concurrencia, sumada al incremento de los gastos fijos, genera preocupación entre los comerciantes, que comparan la situación actual con la crisis provocada por la pandemia.
Alfredo Alberione, titular de la Cámara de Bares de Córdoba, explicó en diálogo con Cadena 3 que la retracción se mantiene desde hace tiempo y afecta a los establecimientos de distintas maneras.
“La caída del consumo ha sido muy marcada y viene siendo sostenida mes a mes. Estamos un 50% abajo de un consumo normal. No estamos hablando de un consumo récord”, señaló.
Según el dirigente, las dificultades económicas obligan a los clientes a reducir sus gastos y espaciar las salidas. “Quien salía una vez por semana ahora sale cada 15 días. Los que salían cada 15 días salen una vez al mes. El que iba todos los días al bar, a lo mejor va una vez cada tres días”, ejemplificó.
Alberione sostuvo que los cambios se notan especialmente entre los clientes habituales, quienes reconocen que tienen dificultades para llegar a fin de mes.
Costos en aumento y precios que no pueden subir
Frente a la caída de las ventas, los establecimientos intentan mantener los precios para no perder más clientes, aunque los servicios y otros gastos continúan aumentando.
“No subimos los precios desde hace un tiempo bastante prolongado para que la gente pueda llegar y, aun así, no está llegando”, afirmó Alberione.
En ese sentido, resumió las dificultades que enfrenta el sector: “Suben los servicios exponencialmente y nosotros no estamos pudiendo subir la carta porque no tenemos clientes”.
La combinación de menores ingresos y mayores costos reduce el margen de los negocios para afrontar sus compromisos y sostener la actividad.
Por qué comparan la situación con la pandemia
Alberione explicó que, aunque los primeros meses de la pandemia fueron especialmente duros por el cierre de los locales, considera que la etapa posterior ofrecía algunas condiciones que hoy no se presentan.
Durante los dos o tres meses en los que los bares no pudieron abrir, los comerciantes enfrentaron la falta de ingresos y dificultades para pagar sus obligaciones. Las ventas por delivery y los pedidos para retirar apenas permitían compensar una parte de las pérdidas.
“Fueron dos o tres meses de una agonía cruda, violenta, salvaje”, recordó.
Sin embargo, señaló que durante ese período podían negociar los alquileres y que, según su experiencia, algunos costos se mantenían estables. Además, la falta de actividad habitual reducía determinados gastos operativos.
Con la reapertura, incluso durante horarios limitados, los bares volvieron a recibir clientes y generar ingresos para afrontar los pagos. “Las pocas horas que abríamos había un consumo. Te entraba la plata, te entraba el cliente, podías pagar y salir a defender el negocio desde ahí”, explicó.
También destacó que trabajar menos horas permitía reducir el uso de los servicios. “Trabajaba cuatro horas y gastaba cuatro horas de luz, de gas y de agua”, graficó.
La diferencia con el escenario actual, según describió, es que los locales deben afrontar una actividad comercial reducida mientras continúan aumentando sus costos.
Promociones durante las noches de mayor demanda
Como estrategia para atraer clientes, algunos bares ofrecen promociones de happy hour y dos por uno incluso los viernes y sábados por la noche, horarios que tradicionalmente concentraban una mayor concurrencia.
La necesidad de recurrir a estos descuentos refleja las dificultades para sostener las ventas en jornadas que antes tenían una demanda más firme.
Por otra parte, la posible llegada del Papa León XIV a Córdoba genera expectativas por el movimiento de visitantes y su impacto en la gastronomía. No obstante, desde el sector advierten que el impulso podría concentrarse en unos pocos días y no alcanzaría para resolver los problemas estructurales.
Con los clientes que reducen sus salidas y los gastos que siguen en aumento, los bares cordobeses enfrentan un panorama complejo, sin una solución clara en el corto o mediano plazo.





