Ocurrió durante la tarde de este lunes en un colegio secundario de San Francisco. El dedo de una persona quedó aprisionado en la estructura de una silla escolar, lo que motivó el llamado a los servidores públicos. La situación se resolvió rápidamente y sin heridos.
Los Bomberos Voluntarios de San Francisco están acostumbrados a lidiar con el fuego y los accidentes viales, pero esta tarde les tocó una intervención poco habitual que sorprendió a la comunidad educativa de un colegio secundario de nuestra ciudad.
Alrededor de la media tarde, una dotación del cuerpo activo debió desplazarse hacia un establecimiento escolar tras recibir un pedido de colaboración de urgencia: una persona había quedado con un dedo aprisionado dentro del caño de una silla.
Ante la imposibilidad de liberar el dedo por medios convencionales, los directivos solicitaron la presencia de los especialistas. Los Bomberos trabajaron con herramientas de precisión para maniobrar sobre la estructura metálica del banco sin causar lesiones.
Desde el cuartel informaron que, afortunadamente, la situación no pasó a mayores. Gracias a la destreza del personal interviniente, el dedo fue liberado en pocos minutos y de forma exitosa, permitiendo que el incidente quedara solo en un susto y una anécdota para el aula.
Tras constatar que la persona se encontraba en buen estado, la dotación regresó al cuartel central. Este tipo de asistencias, aunque menos espectaculares que un incendio, demuestran que los Bomberos son el recurso de confianza de la ciudad para cualquier tipo de emergencia técnica.





