Tras el emocionante juramento por el Día Nacional del Bombero Voluntario, Juan Cruz Carle, Tomás Giordano y el oficial Ariel Ronconi visitaron los estudios de Radio Estación 102.5. El recambio juvenil con menores de 20 años, los nervios del debut en las alarmas y el valor de los símbolos familiares.
La noche del 2 de junio dejó emociones a flor de piel en el cuartel central de la Sociedad de Bomberos Voluntarios de San Francisco. Tras haber realizado el juramento sagrado, los flamantes bomberos profesionales nivel 1, Juan Cruz Carle y Tomás Giordano, junto al oficial Ariel Ronconi, compartieron una charla exclusiva en el aire de la 102.5 para reflejar la trastienda humana, los sacrificios y el significado de los rituales de una velada inolvidable.
El acto comenzó con la tradicional entrega de estrellas de antigüedad, que premia la constancia cada cinco años de servicio. El momento cumbre de este bloque lo protagonizó el subcomisario retirado Juan Di Giovanni, distinguido por sus 50 años dentro del cuartel. “No es tan fácil pertenecer 50 años a un lugar, así que eso fue un poco la primera parte importante de la noche”, valoró Ronconi, señalando que la estructura operativa requiere de una estricta verticalidad, jerarquías y cargos.
Otro aspecto destacado de la noche fue el histórico ascenso de tres mujeres al escalafón de cabo, marcando un hito en materia de equidad de género para la comunidad.
“Hubo mujeres en la década del 80, pero hubo casi 30 años sin tener mujeres. Y hoy, la importancia de la inclusión, de la importancia de la igualdad de género… ayer creo que nos mostró estar a la altura como sociedad. Tuvimos el ascenso de tres mujeres a cabo. Nuestra institución está a la vanguardia de esto, trabajamos en vestuarios muy mixtos, en integración”, enfatizó con orgullo el oficial Ariel Ronconi.
Para los nuevos integrantes, subir al escenario significó sellar un proceso de dos años de estudios intensos. “En la vida bomberil jurás una sola vez, lo vivís una sola vez y lo tenés que vivir de la mejor manera”, analizó Juan Cruz Carle, destacando el apoyo incondicional de los instructores y de los seres queridos. “Son dos años donde tu familia te aguanta”. Además, subrayó el lazo afectivo nacido en la escuela de formación: “Tomi fue alguien que lo conocí en estos dos años. Formamos un vínculo de amistad muy grande y poder jurar junto a él creo que es una cosa muy emotiva”.
Por su parte, Tomás Giordano no ocultó los intensos nervios y la sensibilidad del debut protocolar:
“La verdad que muy lindo, muchas emociones, muchos nervios también, piel de gallina. Yo era el primer acto que yo llevaba a mi familia al cuartel, digamos. Y bueno, se recalcó cuando terminó el hecho de decir: ‘si esto tanto te gusta y tantas emociones viviste acá adentro, ¿por qué nunca nos habías traído?’. Y creo que tiene que ver con que Bomberos es familia, de cierta forma. Yo me pongo muy nervioso en los actos, más que todo, y fue un momento de mucho nervio, a ver… llorar, lloré, lloré, lloré. Pero gracias a Dios salió todo bien”.

Las razones para ingresar al cuartel varían, pero el lazo familiar es un factor común. En el caso de Tomás, la inspiración provino de su abuelo bombero. Esperó pacientemente a terminar la secundaria porque antes no le daba la edad reglamentaria, hasta que un día la madre de un compañero le envió la convocatoria: “Cuando recibí la llamada y que había ingresado, fue una locura. Realmente muy hermoso”.
El camino de Juan Cruz fue diferente, prácticamente una extensión de su infancia: “Yo nací y el cuartel era el patio de mi casa, así que todos los bomberos que están en el cuartel se acuerdan cuando era una pulguita andante. Fue un poco el hecho de ver a mi papá, a mi hermana. Lo que me llevó a decir ‘che, verdaderamente quiero compartir algo con ellos’”.
Ambos ya habían tenido bautismos de fuego en operativos previos antes de jurar. Tomás recordó que, estando en el banco de aspirantes abriendo los portones, el propio Ariel Ronconi lo invitó a sumarse a una salida de emergencia: “Me dice ‘¿qué hacés? Nada… bueno, andá a cambiarte que salís con nosotros’. Salir corriendo, cambiarme… la verdad que muy acompañado por todos; obviamente nervios de ser la primera vez y todos tranquilizarte”. Juan Cruz rememoró una experiencia similar a las 5 de la mañana, cuando ante la falta de personal en el cuartel por una alarma, le dijeron: “Bueno, subí, vamos. En ese momento se te pasan mil cosas por la cabeza que nunca te imaginabas, es lo que vos venías esperando toda tu carrera bomberil”.
Ariel Ronconi detalló ante los micrófonos de Radio Estación el hondo significado de los atributos otorgados a los tres nuevos bomberos (grupo que completó Tiago Viroblio):
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El Casco: Lo entregan los propios familiares sobre el escenario. “Es el momento que se vincula la familia, los bomberos y lo que van a ser del mañana. Simboliza entregar el casco, el que te va a proteger, el que te va a estar, y te lo entrega tu propia familia que te va a estar esperando en tu casa”.
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El Hacha: Es entregada por el padrino bomberil elegido por el ingresante. “Tiene que ver con una imagen de lo que hacemos, del arrojo, del hacer, del esfuerzo. Y ese vínculo que se genera es muy largo a través del tiempo. Simboliza el cuidado, el saber que hay alguien que te está cuidando que tiene un poco más de experiencia que vos”.
Ronconi se mostró reconfortado por el recambio generacional en San Francisco: “Sentir que hoy tres chicos que tienen menos de 20 años estén sumándose a la institución nos pone súper contentos… Nos enorgullece saber que hoy nos toca llevar adelante la institución y saber que hay mucha gente: tenemos 20 aspirantes haciendo un cursado y, si Dios quiere, a fines del año que viene vamos a tener 20 nuevos bomberos”.
Una formación técnica de puertas abiertas

Los protagonistas recordaron que la actividad dejó de ser un simple voluntariado tradicional: “Es una formación técnica. La vida bomberil dejó de ser solo un voluntariado, sino que en realidad lo único que tenemos de voluntariado, digo yo, es que no somos asalariados. Pero la responsabilidad y todo lo que tiene que ver con el estudio representa una necesidad”, enfatizó el oficial. Los ingresos se estructuran en periodos de dos años. En marzo se dio inicio a la promoción 26-27 (para mayores de 16 años), por lo que las próximas inscripciones se abrirán recién a fines de 2027.
Para cerrar, los jóvenes dejaron una invitación abierta a quienes sientan la vocación latente. “El primer mensaje sería que las puertas del cuartel están abiertas para todos… si verdaderamente te llama la atención el ver pasar un camión de bomberos o que se te ponga la piel de gallina, vengan, porque termina siendo tu segunda casa”, alentó Carle. Giordano completó la idea: “En todo niño o niña está esa chispita cuando viste pasar un autobomba… hay que probarlo, a lo mejor después no es lo que a vos te parecía, pero casi siempre te terminás enamorando de lo que es Bomberos”.
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