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Caso Avelino Sufía: Un criminal internacional comenzará a ser juzgado

Caso Avelino Sufía: Un criminal internacional comenzará a ser juzgado

Hoy desde las 9 comienza el juicio por el crimen del sanfrancisqueño Avelino «Tofito» Sufía (80), quien fue atacado el  6 de febrero de 2015 en su domicilio de Jonas Salk 1000, y murió el 4 de marzo de ese mismo año. El único acusado es el argelino Djiliacy Jacouby (57), un criminal internacional con antecedentes en Europa, EE. UU y Buenos Aires.

Aquí en San Francisco se hacía pasar por un falso italiano Giuliano Pietro D´Alto. Está acusado de homicidio simple, delito que contempla una pena de 8 a 25 años de prisión.

En la Cámara del Crimen de Tribunales iniciarán las audiencias por el homoicidio, que podría durar tres días.

Sufía sufrió un corte en el cuello y una puñalada en el abdomen con un cuchillo que el agresor habría tomado desde la cocina del domicilio del ex docente.

“Pietro D’Alto”, el falso italiano que resultó ser un criminal internacional

El 6 de febrero de 2015, Avelino Sufía (80), un reconocido y muy querido maestro y profesor de letras jubilado, de la ciudad cordobesa de San Francisco, fue mortalmente herido en su casa por un conocido suyo. Durante casi un mes, “Tofito” agonizó en una clínica, hasta que murió. Sin embargo, en su lecho alcanzó a decirles a los investigadores que su victimario era un amigo italiano, Pietro Giuliano D’Alto. Y que lo había apuñalado por una deuda de plata, que le reclamó.

Desde aquel viernes 6 de febrero, el fiscal de San Francisco Oscar Gieco comenzó a buscar al sospechoso, quien había llegado a la zona en la primavera de 2011. En los últimos tres años había estado viviendo en una casa que le prestaban en la vecina localidad santafesina de Frontera, apenas separada de San Francisco por una avenida.

“No bien comenzamos a trabajar en el caso, nos encontramos con un domicilio en una provincia norteña, y además hay una denuncia por violencia de género en Buenos Aires en 2013”, le contó a Clarín el fiscal Gieco.

La sorpresa de los investigadores fue mayor cuando, por tratarse de un ciudadano italiano, solicitaron a la Justicia de ese país los datos prontuariales. “Pietro Giuliano D’Alto no se llama así, ni es italiano; se trata del argelino Djiliacy Yakouby, nacido el 15 de octubre de 1959, en la ciudad de Hassian El Tovar”, les respondieron.

La ficha prontuarial italiana también descarta que haya nacido en Torino, al norte de ese país. Y agrega que permaneció en la península europea entre los años 1983 y 1997, donde acumuló una importante cantidad de antecedentes penales por hurto, robo, estafa y falsificación de documento.

Djiliacy Yakouby, el presunto ingeniero italiano de finos modales que se hizo amigo del cordobés “Tofito” Sufía, también fue fichado por la Justicia de los Estados Unidos, esta vez por un delito más grave, que llevó a ser buscado por Interpol con una cédula verde por el delito de “predador sexual”.

Hay una denuncia en su contra del 30 de junio de 2006, realizada por su ex esposa, en Baltimore, Maryland, por haber mantenido una relación incestuosa con su propia hija. Los abusos incluyeron el posteo de imágenes de la chica en Internet. El 12 de diciembre de ese año, D’Alto/Yakouby fue deportado por haber ingresado ilegalmente al país.

Y el 9 de marzo de 2008, un año y nueve meses después de la denuncia, las autoridades judiciales norteamericanas notificaron a Interpol, quien lanzó su búsqueda internacional mediante la cédula verde C-20/3-2008, expediente 2008/6143.

Pese al alerta internacional lanzado por la Justicia y la Policía estadounidense, el delincuente argelino desapareció y recaló en Buenos Aires. En junio de 2013 cometió un error de principiante: amenazó a su pareja, una porteña cincuentona, a la que le dijo, entre otras cosas: “No sabés con quién te metiste, soy un tipo muy peligroso”.

Atemorizada, la víctima, a quien había conocido hacía apenas dos meses, lo denunció. Pero el hombre ya se había esfumado. Los peritos de la Policía Federal levantaron sus huellas digitales y lo identificaron como Pietro Giuliano D’Alto.

Para esa época, el argelino ya alternaba su vida entre Buenos Aires y San Francisco, donde había llegado dos años antes. En esta rica ciudad cordobesa, enclavada en la cuenca láctea argentina, trabó amistad con Sufía, un profesor de letras y latín que amaba enseñar piamontés, además de bailar y dedicarse a la jardinería con esmero. “Era un tipo adorable, un maestro queridísimo. Pero también tenía pésimo carácter y era bastante irascible”, contó un funcionario judicial que fue alumno de “Tofito”.

Como estaba desempleado, D’Alto le pidió al agregado consular italiano que le consiguiera un trabajo: “Es un típico psicópata, muy entrador y sociable; yo lo traté algunas veces; se notaban sus rasgos psicopáticos”, detalló a Clarín un reconocido psiquiatra de la zona.

 

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