Cayó una falsa médica de Chaco, con al menos 10 muertos en sus espaldas

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Lidia Mabel Ojeda logró burlar durante meses los controles administrativos de dos hospitales provinciales de Chaco, desempeñándose como médica, prescribiendo tratamientos y firmando actas de defunción antes de ser descubierta. El funcionario que expuso la situación fue desplazado de su cargo.

El sistema de salud público de la provincia de Chaco se encuentra en el centro de la polémica tras revelarse uno de los casos sanitarios más graves de los últimos años. La farsa comenzó a desmoronarse cuando el director de la Zona Sanitaria II, Orlando Di Núbila, recibió alertas sobre el desempeño de una profesional que realizaba guardias activas en los hospitales públicos de las localidades de Quitilipi y Presidencia de la Plaza.

El personal de enfermería y los colegas de turno sospecharon debido a su alarmante falta de capacitación técnica básica, manifestando serias dificultades incluso para procedimientos fundamentales como la sutura de heridas.

El caso fue revelado por el programa periodístico TLN Denuncia, el cual documentó que la mujer, identificada como Lidia Mabel Ojeda, no poseía título habilitante y que en realidad es profesora de artes plásticas. Para lograr su cometido, Ojeda utilizó la matrícula de un médico real oriundo de la ciudad de Castelli.

Esta maniobra le permitió acceder a contrataciones directas debido a la escasez de profesionales de guardia en el interior provincial, ingresando al sistema «a través de contactos», según declaró el doctor Daniel Alfredo Acuña, director del Hospital de Quitilipi.

Las consecuencias de esta estafa fueron fatales, ya que el expediente judicial detalla que Ojeda llegó a firmar al menos nueve actas de defunción durante su paso por los centros de salud chaqueños. El abogado Daniel Acosta, representante de los deudos de tres de las víctimas fatales, relató el caso de Lorenzo Blanco, un albañil que acudió a la guardia por un hormigueo en el brazo y a quien la falsa médica minimizó el cuadro diagnosticándole una cefalea y recetándole paracetamol; horas más tarde, el paciente falleció en el lugar.

En otro episodio crítico, un paciente salvó su vida de milagro tras una interconsulta con un médico real que revirtió el diagnóstico erróneo de Ojeda, aunque sufrió la pérdida de una pierna como secuela de la deficiente atención inicial.

La crisis sanitaria derivó también en un fuerte conflicto político bajo la gestión del gobernador Leandro Zdero. Un día después de que la falsa médica fuera capturada en Buenos Aires, Orlando Di Núbila fue despedido de su cargo tras haber realizado la denuncia penal y haber expuesto públicamente que la mujer firmó las partidas de defunción.

Por su parte, el ministro de Salud provincial, Sergio Rodríguez, buscó deslindar responsabilidades estatales al justificar que este tipo de situaciones dependen de los actos individuales, desatando fuertes críticas por la falta de controles ministeriales sobre las matrículas y los procesos de selección de personal.

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