La Cámara del Crimen de San Francisco dictó sentencia este viernes en el juicio por el femicidio de Lucía Claribel Montaño, ocurrido entre el 16 y el 17 de noviembre de 2024 en Saturnino María Laspiur.
Drago Demetrio, de 19 años, fue condenado a prisión perpetua por el homicidio doblemente calificado de su pareja, Lucía Montaña, quien fue hallada muerta en un descampado a escasos metros de la carpa en la que convivían.
El crimen de Montaña, madre de cuatro hijos y víctima de una relación marcada por la violencia, ha conmocionado a la comunidad y generado un fuerte debate sobre la violencia de género y el ciclo de abuso en las relaciones de pareja. La fiscalía, encabezada por Consuelo Aliaga, calificó el asesinato como un femicidio en el contexto de un continuo proceso de violencia física, psicológica y económica que Demetrio ejerció sobre Lucía, quien había manifestado su intención de separarse horas antes del ataque.
El crimen
La noche del 16 de noviembre, una discusión entre la pareja derivó en una riña violenta. Según la fiscalía, Lucía logró escapar de la carpa, pero fue interceptada por Demetrio a pocos metros. Allí, él la retuvo y la asfixió mediante presión sobre sus vías respiratorias y el tórax. La autopsia confirmó que la causa de la muerte fue «asfixia por sofocación con presión de vías respiratorias y torácica».
Demetrio fue detenido horas después, cuando se encontraba durmiendo junto a la hija menor de la víctima, quien se encontraba en buen estado de salud. A pesar de la contundente evidencia en su contra, el imputado intentó justificar su accionar alegando que actuó en defensa de la niña, una versión que fue desestimada por la acusación.
El contexto de violencia
A lo largo del juicio, la fiscal Aliaga destacó el contexto de violencia sistemática que había vivido Lucía desde su adolescencia. Testigos clave confirmaron que la joven sufría abuso tanto con su primera pareja como con Demetrio, quien la mantenía aislada de su entorno y controlaba su vida económica y social. La tía de la víctima, Solange Miguel, relató que Lucía siempre mostraba marcas en su cuerpo y que constantemente manifestaba su deseo de huir de su pareja, aunque regresaba debido a las amenazas.
En los días previos al asesinato, la joven había expresado su intención de separarse definitivamente de Demetrio y regresar con sus tres hijos mayores. La noche del 16 de noviembre, intentó escapar, pero fue alcanzada por el imputado, quien la atacó con violencia mortal.
La defensa y la contradicción en la versión de los hechos
La defensa de Drago, a cargo de la defensora pública Marcela Beccaría, intentó sostener que el imputado había actuado de manera impulsiva ante una supuesta amenaza contra su hija. Sin embargo, las pruebas presentadas en el juicio, incluidos testimonios de testigos y familiares, contradijeron esta versión. Lucía había intentado escapar de la situación de violencia, y su cuerpo mostró signos de haber luchado por su vida. La autopsia también confirmó que no existían elementos que indicaran una reacción impulsiva ni emoción violenta en el imputado, quien aparentemente simuló preocupación después de cometer el crimen.
La condena
El fiscal Aliaga había solicitado la pena de prisión perpetua por homicidio doblemente calificado: por violencia de género y por la relación de pareja, dos agravantes que implican una condena de cadena perpetua. Durante sus alegatos finales, Aliaga destacó la frialdad con la que Demetrio cometió el crimen, así como la constante manipulación y control sobre la víctima a lo largo de la relación. Finalmente, la Cámara del Crimen de San Francisco emitió su veredicto, condenando a Demetrio a prisión perpetua.


