Al menos 100 personas murieron y más de 1.000 resultaron heridas en los combates entre el ejército y los rebeldes del Movimiento 23 de Marzo (M23).
La violencia en la República Democrática del Congo continúa escalando en la ciudad de Goma, capital de la provincia de Kivu del Norte. La situación provocó una crisis humanitaria, con hospitales desbordados y más de 500.000 desplazados desde enero.
La ONU y la Cruz Roja Internacional confirmaron que la violencia comenzó el 26 de enero, dejando cadáveres en las calles y provocando protestas en la capital, Kinshasa. Manifestantes culpan a Ruanda y potencias internacionales por el conflicto, mientras que la guerrilla del M23 asegura tener el control de la ciudad.
El M23, compuesto en su mayoría por exmilitares de la etnia tutsi, está involucrado en una lucha intermitente por el control del este del Congo desde 2012. La región, rica en minerales, es disputada por más de 100 grupos armados.
La comunidad internacional sigue de cerca la crisis, mientras los organismos humanitarios intentan asistir a los afectados. «El hospital está desbordado, pero seguimos recibiendo llamadas de personas heridas que no pueden acceder a atención médica», alertó Patrick Youssef, del Comité Internacional de la Cruz Roja.






