Más de 10.000 personas despidieron en Padua a Giulia Cecchettin, víctima de un brutal femicidio. “Que su muerte sea un impulso para el cambio”, pidió su padre.
Miles de personas despidieron este martes a Giulia Cecchettin, de 22 años, víctima de un brutal femicidio por parte de su exnovio. La joven estudiante ingeniería bioquímica estaba a punto de graduarse y su asesino, Filippo Turetta, dijo que la mató porque soportaba que obtenga su título universitario antes que él.
Durante un interrogatorio de nueve horas, Turetta también contó que no aceptaba el final de la relación. “Debía ser solo mía”.
Cómo fue el femicidio de Giulia Cecchetin
El feminicidio de Giulia Cecchettin, que estaba a punto de graduarse, mantiene a Italia conmocionada desde que el pasado 16 de noviembre, cuando se encontró el cadáver de la joven, tras una larga búsqueda de ella y su exnovio.
Según reveló el análisis de cámaras de seguridad de una zona industrial cercana a la localidad de Vigonovo, Turetta la secuestró y asesinó el 11 de noviembre. En el video, se veía cómo el chico la golpeó varias veces y la arrastró por el piso mientras ella le decía: “Me haces daño”. En el lugar, la policía encontró pelos y manchas de sangre.
El cuerpo de la joven fue encontrado días después en un canal junto al lago Barcis y la autopsia reveló que fue acuchillada en la cabeza y el cuello 25 veces y que ella intentó defenderse, ya que en los brazos y en las manos se detectaron varias heridas. Los forenses dijeron que no murió en el acto, sino que agonizó durante media hora más.
Masivo funeral y el emotivo mensaje a los jóvenes del papá de Giulia
El funeral de Cecchettin en la basílica de Santa Justa de Padua (norte) se convirtió en un homenaje a todas las mujeres víctimas de la violencia. Cerca de 10.000 personas llegadas de toda Italia que llenaron la mayor plaza de la ciudad, Prato della Valle, desde donde siguieron la ceremonia en dos grandes pantallas.
La salida del templo del féretro blanco, sobre el que se colocaron flores del mismo color, estuvo acompañada por un larguísimo aplauso de los presentes, que entonces empezaron a agitar sus llaves y campanillas, tal y como había pedido la familia de Giulia: un minuto de “ruido”, en lugar de uno de silencio, como mensaje de apoyo a tantas mujeres que sufren la violencia machista.





