La Justicia provincial pone en marcha un plan piloto interdisciplinario que busca atacar la raíz del delito. «El sistema de justicia, tal cual está, no puede dar una respuesta eficaz al enfoque de salud mental», sentenció la Dra. Rita Fonzalida.
Córdoba se prepara para una transformación histórica en su sistema judicial con la llegada de los Tribunales de Tratamiento de Drogas. Se trata de un modelo no convencional que deja de lado la respuesta netamente penal para priorizar un abordaje integral que une a la Justicia, la Salud y la Integración Social.
En una entrevista exclusiva con Radio Estación, la Dra. Rita Fonzalida, titular del Juzgado de Ejecución Penal Nº 3 de Córdoba, brindó detalles sobre este programa que ya se encuentra en etapa de capacitación y que la tendrá como una de las responsables de su implementación en la provincia junto al juzgado de Cruz del Eje.
El cambio de paradigma es rotundo. Según explicó Fonzalida, los tribunales tradicionales no logran los resultados deseados cuando el delito está asociado al consumo problemático. «Con la respuesta penal no se logra el objetivo», afirmó la jueza, resaltando que este programa busca «atacar las causas subyacentes del delito».
El equipo de trabajo será interdisciplinario: ya no solo estarán el juez, el fiscal y la defensa, sino que el tribunal estará integrado por profesionales especializados en salud mental y consumo abusivo para asesorar y supervisar cada caso de cerca.
El programa está destinado a personas que hayan cometido delitos de menor gravedad relacionados con el consumo, que no requieran prisión efectiva y que tengan una pena de ejecución condicional.
La participación es totalmente voluntaria y requiere un consentimiento informado del involucrado. Se realizarán audiencias periódicas, cada 15 días, para seguir la evolución del tratamiento.
Se entiende que puede haber retrocesos. «Sabemos cómo es la problemática, seguiremos las evoluciones y tal vez involucre involuciones», señaló Fonzalida, aclarando que el objetivo es derivar al paciente al dispositivo de salud más acorde a su situación en cada momento.
La expansión de este modelo a Córdoba, que ya cuenta con antecedentes exitosos en Buenos Aires, persigue metas claras: reducir el consumo, evitar la reincidencia delictiva y lograr la integración social del individuo.
«Es un inicio lento para ir viendo los resultados, pero tenemos un mundo por delante», concluyó la Dra. Fonzalida, abriendo la puerta a que, en un futuro, el programa pueda alcanzar también a menores o mujeres en prisión domiciliaria con problemáticas similares.
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