Aunque no tienen relación con nuestra cultura y tradición, es una realidad que las celebraciones por Halloween toman una mayor dimensión año a año.

Tanto es así, que en ocasiones, llegan al nivel de la típica festividad de origen anglosajón: chicos disfrazados de vampiros, zombies o payasos diabólicos, que, en grupos, tocan las puertas de las casas y negocios decorados especialmente a la viva voz de “¡Dulce o truco!”.

Este escenario es cada vez más habitual en distintas ciudades de la Argentina, entre ellas, esta San Francisco, en donde durante los últimos días de octubre, muchos locales comerciales se visten para este día.

En las calles sanfrancisqueñas se pudo visualizar muchos niños acompañados por sus padres para pedir las más ricas golosinas.

Disfraces y fiesta

Halloween es una de las festividades más populares en los Estados Unidos que se difundió por todo el mundo. Su origen se remonta a Irlanda, en donde durante los últimos días de octubre celebraban el final de la cosecha. Entonces, tenía lugar un ritual llamado Samhain que duraba tres días y marcaba el fin del verano.

Se creía que entonces los espíritus de los muertos visitaban el mundo de los mortales y por eso se vincula Halloween con el miedo y el terror.

También tiene relación con la víspera del Día de Todos los Santos, que celebra el catolicismo el 1° de noviembre, fecha decretada por el papa Gregorio III en el siglo VIII, y que recuerda a los mártires y los santos no canonizados, de manera que allí también se explica la conexión con los difuntos.





