La caída del consumo, el aumento de los costos y la competencia de productos importados afectan al sector. Desde la Cámara Argentina de la Industria del Juguete también apuntaron al crecimiento de las compras puerta a puerta.
El sector de las jugueterías atraviesa un escenario complejo en Argentina. Según afirmó Matías Furió, presidente de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete, durante el último año cerraron más de 200 comercios dedicados a la venta de estos productos.
El dirigente vinculó la situación con la caída del consumo y el aumento de los costos que deben afrontar los locales físicos, entre ellos alquileres, servicios, salarios e impuestos. Como ejemplo del panorama actual, mencionó el cierre definitivo de la tradicional juguetería Tío Mario, que funcionó durante casi tres décadas.
La competencia del puerta a puerta
Furió señaló que uno de los principales desafíos para los comercios es el crecimiento de las compras mediante el sistema puerta a puerta, a través de plataformas internacionales.
Según planteó, las jugueterías locales deben afrontar distintos gastos para mantener sus establecimientos, mientras compiten con productos importados que llegan directamente a los consumidores.
El titular de la cámara también cuestionó cambios en las regulaciones técnicas para juguetes importados y advirtió sobre la posibilidad de que algunos productos comercializados desde el exterior no cuenten con los mismos controles de calidad.
En ese sentido, mencionó el caso de un producto denominado Squishy Gamzee, sobre el que afirmó que contenía benceno. “Vos podés comprar un juguete tóxico”, sostuvo, y remarcó que quienes adquieren productos en comercios físicos cuentan con un establecimiento al que pueden recurrir ante un reclamo.
Contrabando y precios
Otro de los puntos señalados por Furió fue el contrabando, que según sus declaraciones representaría alrededor del 30% del mercado del juguete. El dirigente relacionó esta situación con el ingreso de mercadería por las fronteras y con mecanismos de subfacturación de productos importados.
También habló sobre los precios y sostuvo que actualmente existen juguetes económicos, con productos como autitos, camioncitos y pelotas desde aproximadamente 1.000 pesos.
A pesar de las dificultades, señaló que algunos artículos fabricados en Argentina, como masas para moldear, camioncitos, muñecas sin mecanismo y juegos de mesa, pueden competir en precio con productos importados.
Furió también se refirió al impacto de la tecnología en los hábitos de los niños y afirmó que la edad hasta la que utilizan juguetes se redujo. Según explicó, actualmente las jugueterías tienen una mayor demanda de productos destinados a chicos de tres y cuatro años.
La Cámara Argentina de la Industria del Juguete estima que en el país funcionan unas 2.800 jugueterías, aunque el cierre de más de 200 locales durante el último año refleja las dificultades que atraviesa el sector frente a la caída de las ventas, los costos y la competencia de productos provenientes del exterior.





