En la víspera del Día Mundial de la Salud Mental, el profesional analizó la importancia de la consulta temprana, la regulación emocional y las barreras del sistema de salud actual.
Cada 10 de octubre el mundo conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha clave que abre la puerta al debate, la reflexión y la concientización social. En el marco de este mes especial —que también suma el Día del Psicólogo este 13 de octubre y las acciones del «Octubre Rosa«—, el psicólogo Daniel Rossa visitó los estudios de Radio Estación para abordar los desafíos emocionales de la época, el impacto del entorno y la necesidad de priorizar el bienestar psíquico.
Al definir el concepto central de la jornada, Rossa enfatizó la necesidad de comprender la fragilidad propia de la condición humana:
«A mí la definición que más me gusta es buscar fortalezas en el hecho de asumirnos vulnerables. Nosotros nacemos, venimos al mundo sin desearlo, en la extrema vulnerabilidad… somos el mamífero más dependiente del planeta, con eso a la vez también somos los más complejos, porque también somos seres hablantes y hablados por otros».
En ese sentido, el profesional reflexionó sobre la importancia determinante que adquieren los primeros años de vida (de los 0 a los 10 años) en la construcción del apego y lo afectivo, remarcando las consecuencias emocionales que genera crecer en entornos atravesados por la vulneración de derechos o la desprotección.
Redes de contención, «dopamina» y el mito del «no tengo tiempo»
Durante la charla, se analizó el panorama actual de la atención psicológica en la ciudad y la región. Si bien San Francisco nuclea un importante volumen de profesionales y alberga la sede del Colegio de Psicólogos del departamento San Justo, Rossa advirtió sobre las dificultades que plantea el sistema de salud: «La palabra prepaga es mala palabra, lamentablemente… ha quedado muy atrás, lo cual eso limita el acceso«, generando que muchas personas deban interrumpir sus tratamientos por razones económicas.
A su vez, el psicólogo alertó sobre la sobreoferta de prácticas sin matrícula ni respaldo científico: «Profesionales de la salud mental son aquellos que tienen matrícula… está muy manoseada también la salud mental. Y por la precarización esta que estamos hablando, la gente cae en distintos lugares y la gente necesita creer, refugiarse en lugares que a veces no son de los mejores«.
Respecto a la dinámica del ritmo de vida contemporáneo, contrapuso el aislamiento individualista y las gratificaciones inmediatas frente a los vínculos reales:
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Época «dopaminérgica«: Caracterizada por el uso constante de nuevas tecnologías, el individualismo y el placer momentáneo.
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El valor de la serotonina: Neurotransmisor que requiere contacto real, tiempo, vivencias compartidas y procesos de autorregulación emocional.
La excusa de la agenda: «La gente se confunde mucho con esto de ‘no tengo tiempo’ y es un poco una excusa… si te organizás un poquito, una hora, un termo de mate… hay que hacer un poquito si vos querés avanzar en algo«.
Romper la resistencia y acudir a la consulta
Finalmente, el especialista derribó mitos sobre el momento adecuado para iniciar un proceso terapéutico, desmarcándolo del concepto de «ponerle onda», el cual calificó como una «frase muy desafortunada» que desconoce la complejidad del padecimiento psíquico.
«¿Cuándo iré al psicólogo? Cuando ese algo no me permite ser o estar de la manera en la que yo estaba bien, estaba contento, estaba feliz. Y tampoco me vinculo con el mundo de esa manera en la que yo quisiera. Es cuando la brecha entre lo que quisiera y lo que tengo es muy grande y se hace cada vez más grande. Ahí hay que empezar la consulta«, concluyó.
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