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David contra Goliat: Tía Maruca se quedó con una planta de Pepsi

Todo arrancó en 1998 cuando la fábrica de galletitas de su padre se estaba fundiendo en el coletazo de las crisis sucesivas del tequila mexicano y la rusa. Pero a Alejandro Ripani se le ocurrió primero probar suerte con tapas de empanadas y de allí saltar a las galletitas de hojaldre, que fueron un éxito ya con el nombre de la que sería su marca definitiva: Tía Maruca, en homenaje a la tía de un amigo que nunca conoció. Ripani, 55 años, creció en base a su esfuerzo por llegar al interior, donde tiene presencia en 66.000 puntos de venta en la que sigue siendo una pelea cuerpo a cuerpo por el consumo popular. Tía Maruca es popular en el segmento clase media desde los 14 años para arriba.

Ayer Ripani anunció su ingreso a las grandes ligas con la compra de la fábrica Dilexis en San Juan, que pertenecía a Pepsi Cola, donde la líder en gaseosas elaboraba productos de Quacker en la Argentina. La planta se especializa en galletas crackers con marcas como Argentitas y Pindy y dulces con relleno, como Dale. La fábrica está equipada con tecnología inglesa y tiene una capacidad de 70.000 toneladas por año.

 

Ripani no informó el precio pagado a Pepsi, pero dio a entender que fue casi simbólico ya que el acuerdo contempla que Tía Maruca se haga cargo y se comprometa a mantener en el tiempo los puestos de trabajo de las 383 personas que trabajan en el lugar. Durante los próximos tres años deberá abastecer a Pepsi de los productos Quaker y las galletitas Toddy rellenas que la multi elaboraba en San Juan. Invertirá US$8 millones adicionales en líneas nuevas, además de ampliar el negocio de exportación desde EE.UU. a Asia. Tía Maruca espera aumentar 60% los puestos de trabajo con la generación de 120 nuevos.

El año pasado la firma alimenticia logró incrementar su volumen de negocios en un 32% con 50 millones de unidades vendidas. La planta de Dilexis le permitirá a Tía Maruca duplicar su tamaño actual y pasar de una facturación de $400 millones a $800 millones. Allí elaborará casi todos sus productos que abarcan distintos segmentos del negocio de galletitas, donde Argentina junto a Uruguay tiene el récord mundial del consumo por habitante y por año que alcanza los 12 kilos per capita.

Tía Maruca contabiliza, sin considerar la planta sanjuanina, el 4% de un mercado que domina la alianza de Arcor y la francesa Danone, que ostenta el 50% del negocio. Le sigue en orden de importancia la multi Mondelez y luego Granix y las locales 9 de Oro y Don Satur.

Cuentan que Pepsi decidió salir de la actividad productiva en San Juan porque la planta les quedaba grande. La historia de esa fábrica se remonta a los años 80 cuando supo pertenecer al grupo Sasetru, luego pasó a manos del ex dueño de Fargo, Carlos Preiti hasta que recaló en Pepsi en 2010.

Santiago López Olaciregui, director de Tía Maruca, contó que están importando máquinas desde Italia para asomar a una nueva línea, la de las magdalenas y los budines. Los fabricarán en San Juan.

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