De mirar a Venus en telescopio a lanzar cohetes: la agenda del Observatorio de la UTN

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Los profesores Edgardo Benvenuto y Mauricio Casalis revelaron los misterios del «lucero de la tarde», cómo visitarlos y el nacimiento de CATE, un nuevo grupo local que ya prueba tecnología espacial en el mes de julio.

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Los referentes del Observatorio Astronómico de la UTN contaron detalladamente qué se puede observar en estos días y sorprendieron a la audiencia con un anuncio digno de película de ciencia ficción: el lanzamiento de un grupo de cohetería local.

Venus en la mira y el misterio de sus nubes

Para empezar a mirar hacia arriba, el gran protagonista del momento es el segundo planeta del sistema solar. «Ahora está Venus, se puede ver en el observatorio, pueden verlo también en sus casas o donde estén, al atardecer aparece como el lucero, el lucero de la tarde», explicaron entusiasmados, detallando que para encontrarlo a simple vista hay que apuntar la mirada «hacia el oeste».

Sin embargo, los profesores aclararon que la magia ocurre cuando se usa el equipamiento de la universidad: «Si se acercan al observatorio lo podemos ver con el telescopio, y se puede ver algún detalle… es como si fuera las fases de la luna, tiene fases, se va viendo como creciente, mitad Venus». Además, compartieron datos fascinantes sobre el hostil entorno caprichoso de ese planeta, detallando que posee una atmósfera densa con un efecto invernadero extremo. «Tiene alrededor de 450 grados de temperatura promedio» y, por si fuera poco, posee una particularidad letal: «Tiene una lluvia ácida, pero muy ácida, porque llueve ácido sulfúrico».

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El cronograma de la Luna y cómo visitarlos con la escuela

Para los fanáticos de nuestro satélite natural, los especialistas indicaron que «la Luna se va a ver en el observatorio a partir del 17 de julio», ideal para apreciarla en cuarto creciente, extendiéndose las observaciones hasta el «miércoles 29 de luna llena», que será el último día del ciclo mensual para el público.

Respecto a las visitas en general, el observatorio abre para el público masivo los miércoles y viernes a las 22:00 horas. No obstante, las instituciones escolares tienen un canal abierto para coordinar jornadas especiales en otros días u horarios, inclusive de día, donde los chicos se fascinan con las instalaciones y el espacio de realidad virtual. Para contactarse, los docentes pueden escribir al correo [email protected], mandar un mensaje al Instagram @astronomiasanfco.

Como advertencia importante para la comunidad, los profesores recordaron que la próxima semana la facultad entra en receso invernal, por lo que las actividades presenciales en el observatorio estarán ligadas a si la administración abre sus puertas: «Nosotros si la facultad está cerrada, no vamos», aclararon, aunque aseguraron que cualquier novedad o confirmación sobre el receso la informarán en sus redes sociales.

¡Un «notición»: Lanzaron un cohete en San Francisco!

El broche de oro de la entrevista fue la presentación oficial de CATE (Centro de Aficionados a la Tecnología Espacial), un grupo nacido en el seno del observatorio, abierto a toda la comunidad y dedicado a la investigación de cohetería y satélites.

El grupo, que cuenta con la participación del director del observatorio, de investigadores como Conrado Bertorello y del becario experto en realidad virtual Lucas Nahuel Figueroa —quien ya había construido un prototipo en 2024—, realizó su bautismo de fuego el sábado pasado en la cancha de fútbol ubicada detrás de la UTN.

Ahí probaron un impresionante cohete propulsado a agua y aire comprimido. «El cohete tiene un poquito más de un metro de alto. Y es una botella de diámetro. En realidad está hecho con botellas de gaseosa», explicaron los profesores, revelando que el dispositivo cuenta con un sofisticado «sistema electrónico de apertura de paracaídas».

La prueba fue un éxito rotundo: el cohete voló «más de 20 metros» de altura. Para recolectar los datos científicos de este hito local, el equipo desplegó un dron y dos cámaras en tierra con el fin de procesar el material mediante un software especializado llamado Tracker para determinar velocidades exactas y comportamientos de aceleración. «Es como para arrancar. Después veremos hasta dónde llegamos», concluyeron con humildad, invitando a cualquier apasionado del espacio a sumarse a este proyecto pionero en la ciudad.

El Observatorio de la UTN abre sus puertas en julio con propuestas para mirar al cielo

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