La investigadora local, Lucía Laumann, presentó los resultados de su estudio premiado por el Museo Provincial de Bellas Artes «Rosa Galisteo de Rodríguez». Un trabajo de años que rastrea el protagonismo femenino en el arte desde 1927 hasta la década del 50.
La investigación no suele ser la cara más visible de los museos, pero es la que permite entender quiénes somos. Así lo demostró Lucía Laumann, quien recientemente presentó en Santa Fe las conclusiones de un exhaustivo proyecto centrado en el acervo del emblemático museo «Rosa Galisteo de Rodríguez».
Su trabajo, que fue distinguido en un certamen único en su tipo por premiar la investigación pura, puso el foco en un sector específico del patrimonio, el Gabinete de Estampas. Allí, Laumann indagó sobre la presencia de las mujeres como productoras de cultura a través del grabado.
La investigación de ella no fue una tarea de pocos días. «El informe final da cuenta de muchos años de estudio que se enlazan con mi tesis doctoral», explicó la especialista en una entrevista con Radio Estación. El arco temporal de su análisis es clave para entender la evolución del rol femenino en el arte regional.
El punto de partida (1927): Se sitúa con la adquisición de una serie de aguafuertes de la reconocida artista alemana Käthe Kollwitz, acto que inauguró la colección de estampas del museo.
El cierre (1953): Marca un hito institucional con la incorporación de la primera mujer jurado en el Salón Anual, la grabadora Eloísa Morás.
Un dato que resalta Laumann es que, si bien muchas de las artistas estudiadas provenían de Buenos Aires, el Salón Anual del «Rosa Galisteo» era un polo de atracción nacional. «Participaron mujeres de otras regiones del país, incluso de San Francisco», señaló, rescatando vínculos históricos que unen a nuestra ciudad con la capital santafesina a través de la expresión artística.
Para la investigadora, el proceso de «hacer archivo» fue la parte más gratificante. «Fue muy lindo compartir los resultados con la comunidad y con docentes de la Escuela Mantovani; mostrarles fotos de aquellas primeras grabadoras de la década del 40», recordó.
Más allá de su imponente edificio centenario, Laumann destacó la importancia del Rosa Galisteo como una institución que dialoga constantemente con su gente. «Es un museo vivo, presente en la vida de los santafesinos, y eso es algo a imitar por otros museos», concluyó.

Con este trabajo, Lucía Laumann no solo aporta un documento académico de valor, sino que le devuelve la voz y el nombre a decenas de mujeres que, desde el grabado, ayudaron a construir la identidad cultural de nuestra región.
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