La vicepresidenta venezolana envió un mensaje directo al mandatario estadounidense, apelando a una «nueva era» en las relaciones bilaterales. El pedido se centra en el levantamiento de las restricciones que pesan sobre la industria petrolera y financiera del país caribeño.
En un movimiento que busca aliviar la presión sobre la economía de su país, la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, hizo un llamado público al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, solicitando el cese de las sanciones económicas impuestas durante los últimos años.

Rodríguez sostuvo que las medidas restrictivas no solo afectan al gobierno de Nicolás Maduro, sino que impactan directamente en la calidad de vida de los ciudadanos y frenan el desarrollo de sectores estratégicos.
Este pedido ocurre en un contexto donde la Casa Blanca ha mostrado señales mixtas sobre su política hacia Caracas. Mientras algunos sectores de la administración Trump mantienen una postura de línea dura, otros evalúan la posibilidad de acuerdos específicos que garanticen la estabilidad energética y frenen el flujo migratorio.
Analistas internacionales sugieren que este acercamiento es un intento de Venezuela por aprovechar la visión pragmática de Trump en materia de negocios, aunque cualquier avance dependerá de las condiciones políticas que Washington exija a cambio, especialmente en materia de transparencia electoral y derechos humanos.
Los puntos centrales del pedido:
El foco principal es la flexibilización de las licencias que permiten a empresas extranjeras operar en suelo venezolano y exportar crudo. El gobierno venezolano insiste en la recuperación del control sobre fondos y filiales en el exterior que permanecen bloqueados bajo la administración estadounidense. La funcionaria planteó la necesidad de establecer canales de comunicación basados en el respeto mutuo, buscando dejar atrás la política de «máxima presión».
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