Identificaron al piloto que manejó remotamente el aparato y tiene domicilio en Frontera. Esa práctica está prohibida por ley. Piden sanciones.
La Policía de San Francisco identificó al piloto de un dron que sobrevoló viviendas del barrio La Milka durante varias noches, violando la privacidad de sus habitantes. La investigación llevó hasta una vivienda en Frontera, donde reside un piloto legal de estas aeronaves. Las autoridades lo advirtieron para que no reincida en esta práctica, ya que de hacerlo será denunciado y podría perder su licencia otorgada por el gobierno nacional.
Por otro lado, vecinos del barrio El Prado registraron en video otro dron espiando propiedades privadas durante la noche del 2 de enero. Los damnificados alertaron a «Ojos en Alerta», donde confirmaron que la aeronave no pertenecía ni a la Municipalidad ni a ninguna otra fuerza de seguridad, lo que generó preocupación sobre el origen y la finalidad del sobrevuelo nocturno.
Reglamentación del uso de drones en Argentina
La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) reglamentó la utilización de drones en el país mediante la Resolución 527, publicada en el Boletín Oficial durante el mes de junio del 2024. Desde ese momento, los usuarios deberán cumplir requisitos obligatorios que incluyen:
- Exámenes psicofísicos para evaluar la aptitud del piloto.
- Controles de alcoholemia y drogas para garantizar el uso responsable de la aeronave.
- Autorización previa para operar un dron en espacios públicos y privados.
- Seguro obligatorio para cubrir posibles daños a terceros.
- Registro oficial del dron en el Casillero Aeronáutico Digital (CAD), con un número estampado que no pueda ser alterado.
- Prohibición de vuelos nocturnos sin autorización expresa de las autoridades competentes.
Privacidad y limitaciones
La normativa prohíbe el uso de drones para:
- La fotografía o filmación no consentida de personas y propiedades privadas.
- La observación o intromisión en la vida privada de terceros.
- Cualquier actividad que implique violación a la Ley de Protección de Datos Personales.
Asimismo, la legislación establece que los drones podrán operar en dos categorías: uso recreativo y uso profesional. En este último caso, el piloto deberá contar con una certificación especial y cumplir con todas las normativas de seguridad.
El incumplimiento de estas regulaciones puede derivar en sanciones que van desde la suspensión de la licencia hasta la prohibición total de operar drones en el país.
Desregulación de drones agrícolas: ¿avance tecnológico o vacío normativo?
El decreto 664/2024 del Gobierno nacional apunta específicamente a la desregulación de drones agrícolas, buscando agilizar su uso en el sector agropecuario. Si bien la normativa también impacta en el uso de aeronaves no tripuladas en áreas urbanas, el comunicado oficial compartido el pasado 24 de julio del 2024 enfatiza que el objetivo principal es facilitar la adopción de esta tecnología en el campo, mejorando la gestión del suelo, la fumigación y la siembra.
El impacto de esta medida se reflejó en los números: en 2023 solo se importaron 90 drones agrícolas, mientras que en la primera mitad del 2024 ingresaron 150, con una expectativa de cerrar el año con 500 unidades operativas. Este crecimiento acompaña la flexibilización de restricciones a la importación y la eliminación de trabas burocráticas para su habilitación.
No obstante, aún quedan desafíos pendientes en la regulación de estos equipos. Hasta el momento, los drones agrícolas no contaban con una categoría específica dentro del registro de aeronaves de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), lo que dificultaba su aseguramiento y uso legal. A pesar del decreto, persiste la incertidumbre sobre si su certificación quedará bajo la órbita del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) o de otra entidad.
En las áreas urbanas, la normativa sobre drones también ha sido históricamente restrictiva. Desde 2015, las regulaciones locales se basaron en las recomendaciones de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), pero con limitaciones aún más estrictas. Con el tiempo, se fueron flexibilizando ciertos permisos, como la posibilidad de volar de noche o en entornos urbanos bajo condiciones especiales. Sin embargo, los procesos para obtener certificaciones y permisos siguen siendo complejos y tardíos, lo que llevó a muchos operadores a volar sin registrarse.





