Marcelo «Chelo» Frocil compartió su experiencia sobre sus primeros pasos en el mundo del fútbol y reflexionó sobre su carrera y la evolución del deporte.
Chelo, quien comenzó su carrera en la «canchita» de Nueva Italia, rememoró sus inicios: «Yo, como todo chico, tímido, me costaba mucho llegar al baby fútbol. Recuerdo que con 5 o 6 años, debuté e hice un gol. Me dieron coca y sándwiches, y me sentía feliz y desorientado a la vez.»
En su trayectoria, Frocil jugó principalmente en la posición de central, una posición que en su época se asociaba con el número 6, una camiseta que él sentía casi mágica. «En el baby fútbol, el rol del 6 era como jugar con la 10. Te creías un Mandrake,» dijo, con una sonrisa nostálgica.
A medida que fue creciendo y jugando, Chelo se dio cuenta de la importancia de cuidarse y prepararse adecuadamente. «Siempre digo a los chicos que no se deben apresurar. Mi hijo está en el proceso de convertirse en futbolista, y le advierto que es un proyecto, no una certeza inmediata,» explicó. Añadió que «el fútbol es una parte de mi vida, pero no todo comienza y termina en él.»
Frocil también habló sobre su experiencia en el primer Nacional de Baby fútbol, que se jugó en San Francisco. Recordó que los equipos rivales eran duros y que a veces él se distraía con la pileta, revelando su carácter rebelde. «Era un chico controvertido, siempre miraba y me decía a mí mismo: ‘Chelo, al agua’. Era así, no lo hacía adrede, simplemente era mi forma de ser.»
Sobre su rol en la actualidad, Chelo reflexionó acerca de su influencia en el fútbol local y sus esfuerzos por transmitir lecciones importantes a las nuevas generaciones. «No me considero un referente, pero sí la gente me lo hace sentir. Creo que es importante decirles a los jóvenes que deben cuidarse, no fumar, no tomar, y entrenar duro si realmente quieren vivir del fútbol.»
Frocil también expresó su preocupación por la evolución del fútbol moderno, que él ve como excesivamente físico y mediático. Criticó la influencia de los empresarios en el deporte y la presión que enfrentan los jóvenes jugadores para alcanzar estándares inalcanzables. «Hoy en día, hay jugadores en las selecciones que no deberían estar allí. El fútbol se ha deteriorado en parte por la intervención de los empresarios,» sostuvo.
Finalmente, Chelo Frocil instó a los padres y entrenadores a dejar que los niños disfruten del deporte sin presión excesiva. «Hay que dejar que los chicos jueguen y se diviertan. No se puede imponerles que sean el próximo Messi o Maradona. El fútbol debe ser una pasión, no una fuente de estrés,» concluyó.
Con su mensaje sincero y su experiencia rica en anécdotas, Chelo Frosil nos recuerda que el fútbol, más allá de la fama y el éxito, es una parte de la vida que debe ser vivida con pasión y humildad.





