Escenario de muchos de los momentos más importantes de la historia colectiva del país, la Plaza de Mayo y otras localidades se llenaron de almas dolidas por la muerte del mítico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota a los 77 años.
La repentina muerte de Carlos Alberto “Indio” Solari, uno de los bastiones del rock nacional, paralizó a todo el país. De norte a sur y de este a oeste, grandes y chicos se encolumnaron para celebrar una última misa ricotera. Aunque, esta vez, la tradicional fiesta se replicó en simultáneo en casi todas las capitales para despedir al ídolo que tuvo “el pogo más grande de la historia”. El músico murió a los 77 años, luego de haber sufrido un ACV en su casa de Parque Leloir, y su velatorio se realizará el próximo domingo en un lugar que aún resta definir.
El campo improvisado que se montó en la Plaza de Mayo mostró un crisol de fanáticos que volvieron a juntarse con una misión: despedir al Rey. Nadie sabía del todo quién organizó la despedida, pero todos se sabían las canciones del hombre del falsete que también estaba en las remeras y en los corazones de los presentes.
El llanto, el pogo, el fernet y los abrazos se entremezclaron en el aire con algunos de los versos más inolvidables de la música de este país. Sobre el piso de la plaza, un artista dibujó con tiza a Solari y escribió una de esas líneas: «Donde hay dolor, habrá canciones». En ese sector emblemático sonaron de manera ininterrumpida clásicos como “Un ángel para tu soledad”, “Todo preso es político”, “La bestia pop”, “Nadie es perfecto”, “Preso en mi ciudad” y “El arte del buen comer”, entonados por miles de almas que solo buscaban seguir cantando.
El encuentro entre los ricoteros no se acotó solo a la Ciudad de Buenos Aires, ya que en Comodoro Rivadavia se concentró uno de los focos principales. Allí, cientos de fanáticos ya habían programado su viaje para asistir al show que Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado habían anunciado para este sábado 6.
Los seguidores se congregaron en la Plaza San Martín con banderas e instrumentos musicales, mientras la banda comunicaba que el concierto seguirá en pie y podrá verse en vivo por internet, expresando el dolor del momento al manifestar que el durísimo golpe les daba en el cuerpo pero que el corazón les pedía juntarse.
En la ciudad de La Plata se gestó otra de las misas espontáneas en la intersección de la Avenida 7 y calle 50, donde los residentes de la localidad que vio crecer al artista compartieron abrazos y lágrimas, al tiempo que las autoridades municipales decretaron el duelo por un plazo de tres días.
Por su parte, en Mar del Plata las banderas y los bombos se hicieron sentir en la zona de Avenida Luro y Bartolomé Mitre, justo al pie del Monumento al General José de San Martín, mientras que en su Paraná natal la gente se autoconvocó en la Plaza 1° de Mayo con profundo dolor pero decidida a disfrutar de su legado. En Gualeguaychú se pintó el primer mural póstumo en la Avenida Parque y España, donde el artista local Diego Abu Arab invitó a los presentes a dejar su huella en las paredes.
Hacia el interior, el centro histórico de Córdoba fue el punto elegido por los seguidores cordobeses para despedir al músico bajo la luz de las velas y la consigna de que el Indio es eterno.
En Rosario, el Monumento a la Bandera recibió a miles de personas entre llantos y abrazos, marcando el inicio de un legado que consideraron infinito. Una postal idéntica, que comenzó pasadas las 18:00 horas, se vivió en el mástil de Posadas, la Plaza Libertad de Santiago del Estero, la Plaza 9 de Julio de Salta capital y la Plaza Belgrano de San Salvador de Jujuy.
Finalmente, las provincias de Tucumán, San Juan, San Luis, Catamarca y Mendoza tuvieron sus propias demostraciones en sus plazas centrales, extendiéndose el fervor federal hacia el sur en Neuquén y Bariloche, donde el frío no impidió que las calles aledañas al Centro Cívico fueran cerradas al tránsito para permitir la libre circulación de la multitud doliente.





