Edgar Márquez y su pasión por el modelismo estático

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A pocos días de una nueva edición de San Francisco Colecciona, el evento que reúne a aficionados de las más diversas disciplinas, el coleccionista local Edgar Márquez adelantó detalles de su participación y explicó la pasión que lo acompaña desde hace décadas: el modelismo estático.

Márquez comenzó aclarando en qué consiste este hobby: “El modelismo estático es una representación a escala mucho más pequeña, como para poner en una repisa, de cualquier tipo de vehículo”. Sobre las técnicas utilizadas, detalló que existen trabajos completamente artesanales —en madera o cartón— y también kits comerciales que “antes se conseguían en jugueterías, pero ahora solo se encuentran en casas especializadas de Buenos Aires, Rosario o Córdoba”.

El coleccionista contó que su vínculo con esta actividad tuvo dos etapas. Tras comenzar en San Francisco varios años atrás, debió interrumpir por la dificultad para acceder a materiales importados. Finalmente, retomó su pasión cuando volvió la importación: “Hace cuatro o cinco años volví de vuelta a hacerlo. Me apasiona a pesar de que es un hobby caro”.

Aunque el modelismo ofrece una enorme variedad de líneas, Márquez tiene dos universos favoritos. “Lo que más me gusta es la temática de la Segunda Guerra Mundial”, explicó. En su colección conviven camiones, tanques, aviones y otros vehículos bélicos recreados con precisión.

En los últimos años sumó también maquetas del Conflicto de Malvinas, donde encontró otra motivación especial. Una de sus piezas más valiosas es precisamente un avión de esa colección: “Hay un avión tracker que me encantó, que lo armé y está ahora expuesto en el Museo de Malvinas”. Decidió donarlo a los excombatientes porque “no quería que quede en casa, sino allá, para que lo vea la gente”.

El modelismo exige paciencia, detalle y precisión. En cada pieza intervienen decenas y hasta cientos de componentes diminutos. “Hay piecitas muy pequeñas que las tenés que manejar con pinza y con lupa”, comentó. A veces, una pieza puede caerse al piso y perderse, obligando a rehacerla.

Las maquetas más complejas incluyen manuales con cada componente numerado: “El manual te indica a dónde va cada piecita”, explicó. Por eso, cada vehículo puede demandarle entre ocho meses y un año de trabajo:

“No es algo que uno hace un fin de semana. Lleva mucho trabajo pegar, acomodar, pintar y darle efectos para que parezca real”.

Incluso para un experto como él, la paciencia tiene límites: “Muchas veces uno arma y no entiende lo que el manual indica o no queda como tiene que quedar. Entonces uno dice ‘basta’, lo deja un par de días y después lo retoma”.

El cuidado posterior es tan importante como la construcción. Según Márquez, “el peor enemigo es el polvillo”. La única forma de preservar las piezas es mantenerlas en vitrinas cerradas: “Si la ponés al aire libre, el polvo se pega de tal forma que no lo podés sacar, aunque le pases un pincel”.

Márquez participa del evento desde su primera edición. Recordó que surgió de un grupo de aficionados que organizó una muestra inicial en los predios de la Fábrica Militar. Con el tiempo, el proyecto creció y hoy ocupa el Superdomo.

“Lo llenamos con todas las cosas que cada uno tiene para coleccionar. Todos tienen un gusto por coleccionar algo”, sostuvo.

Márquez estima que su colección personal ronda las 20 maquetas completas, todas realizadas por él con su meticuloso proceso. Y anticipó que estará presente el próximo fin de semana en la expo, acompañado por otros modelistas del país.

Este año, además del modelismo estático, llegarán expositores de Paraná, Santa Fe y Córdoba. También habrá motos antiguas, numismática, bonsái, discos, juguetes y vehículos en miniatura.

San Francisco Colecciona 2025 promete volver a ser un punto de encuentro para miles de aficionados y curiosos. Para Edgar Márquez, será una nueva oportunidad de mostrar un arte silencioso y paciente que transforma pequeñas piezas en verdaderas obras de realismo.

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