En el antiguo predio del Club Barrio Jardín, por 9 de Septiembre, esquina Lavalle, se levanta una gran carpa con capacidad para 1200 personas. Se trata del Circo Gueorgue, que llegó por primera vez a San Francisco y tendrá funciones el sábado 20 y el domingo 21 a las 18:30 y a las 21 hs.
Con más de 60 años de trayectoria, el Circo Gueorgue funciona como una empresa familiar. Gueorgue, el nombre de su fundador, significa Jorge en yugoslavo. El dueño actual, Marco Antonio “Junior” Yovanovic, quien interpreta al payaso Socotroco, continúa el legado de varias generaciones dedicadas al circo.
Marcos Antonio “Bebo” Yovanovich tiene menos de 10 años, comparte el mismo nombre que su padre y que su abuelo, y realiza distintos números a lo largo de toda la función. “Hago el payaso, la cama elástica, el globo de la muerte y los trapecios”, comenta.
El joven, también conocido como el payaso Socotroquín, cuenta sus orígenes: “Yo comencé a hacer mis actos a los tres años de edad, muy chiquitito para trabajar en el circo, pero a mí me encantaba. Era mi sueño y lo logré. Yo me lo tomo como un jueguito, como jugar a las escondidas, a la mancha. Es muy divertido”.
Agustín Medina llegó al circo hace dos meses mediante una convocatoria por redes sociales. Hoy lo conocen dentro del circo como el payaso Chiribín dentro del circo.
Agustín cuenta: “Tenemos un espectáculo de dos horas en donde van a disfrutar de nuestro equipo de bailarines, bailarinas, lanzadores de puñales, el globo de la muerte, trapecistas, malabaristas, el Quick Change, que es el cambio de ropa fascinante en cuestión de segundos y los mejores payasos, obviamente, que no pueden faltar”.
Sobre la cantidad de personas que integran el circo, Agustín dice: “Son más de 60 personas actualmente, sin contar las personas que llegan de cada ciudad, que también está bueno, porque el circo es un recurso de trabajo”.
Sobre cómo es la vida dentro de un circo, confiesa: “Muchos creen que es distinto, pero nosotros ya sentimos como que es nuestra casa. No podríamos tener otra vida. En un día normal te levantás, desayunás, hay horarios de ensayo, estamos cada uno con nuestras tareas, tenemos nuestros días libres también, en donde podemos salir a disfrutar de la ciudad en la que estamos. Y a la hora de trabajar, nos preparamos dos horas antes, aproximadamente, nos maquillamos y controlamos que esté todo en orden, en la pista”.
Las entradas pueden comprarse en boletería de 10 a 12 hs y desde las 17 todos los días.





