El conflicto gremial por la suba salarial y los límites del “modelo Córdoba”

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El conflicto docente reveló grietas en la Provincia. Reclamos por fuera del gremio. Estrategias para reducción de daños. Llaryora, de anticipo. La salud, en pie de guerra.

Hace poco más de un año, la gestión de Juan Schiaretti navegaba por aguas relativamente tranquilas que, esquivando algunos charcos tales como la cuestión ambiental, las recurrentes crisis en la conducción policial y la desocupación/pobreza, le permitían empezar a prefigurar un lanzamiento a la tan mentada arena nacional.

Sin posibilidad de un tercer mandato consecutivo y a sabiendas que las “nuevas generaciones” reclamaban con más fuerza su lugar en la segunda época de Hacemos por Córdoba tras casi un cuarto de siglo al frente de la provincia, la posibilidad de coronar su prolongado camino político intentando el asalto a la Casa Rosada aparecía como factible.

Esa imagen de gestor se sustentaba en un clima de cierta calma en el quehacer diario con los gremios públicos, uno de los pilares de su menú a la hora de ofrecerse al resto de las provincias y de diferenciarse del resto de potenciales competidores o adversarios.

Más de 365 días después, ya en las postrimerías de su mandato, el clima de cara a las elecciones provinciales, en las que “su” legado mostrará fortaleza ante los nuevos/viejos actores está lejos de ser el esperado.

El último episodio fue la conciliación obligatoria dictada -a la carta- por el Ministerio de Trabajo de la Provincia, en un conflicto docente que lleva un mes y medio y que amaga con meterse en las elecciones provinciales, previstas para el domingo 25 de junio.

Este escenario, que encuentra origen en la crisis en materia sanitaria que estalló en diciembre del año pasado, revela quizá los límites de la gestión schiarettista en materia de ida y vuelta con los gremios públicos.

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