Una mirada al «San Francisco del Ayer» revela el origen de esta llamativa anomalía urbana en el trazado de nuestra ciudad. El papel que jugó la Plaza General Paz.
Sin embargo, hay un rincón que rompe totalmente la regla de las calles rectas y que seguro te obligó a doblar el volante más de una vez. Se trata de la llamativa curva que se dibuja en el pavimento justo al pasar por el frente del mayor templo católico local.
Para entender este fenómeno, hay que viajar en el tiempo de la mano del historiador Jorge Dovis y su espacio de rescate histórico «San Francisco del Ayer».

El misterio vial tiene una explicación arquitectónica y un origen puramente patrimonial. Todo se remite a cómo estaban distribuidos los espacios verdes y públicos en los comienzos de la ciudad: «Antiguamente, el espacio de la plaza General Paz abarcaba lo que hoy conocemos como la Casa del Niño, la Escuela del Trabajo, la Catedral y la plaza misma», detalló el informe histórico.
Una obra que partió la plaza en dos
El quiebre del mapa tal como se lo pensó originalmente ocurrió con la expansión urbana y la necesidad de abrir nuevas arterias para la conectividad de los vecinos. «Cuando se construyó el antiguo templo, quedó ubicado casi en el centro de toda esa superficie», se precisó sobre la ubicación original de la iglesia.
El verdadero desafío para los planificadores de la época llegó un tiempo después, cuando se decidió avanzar con la traza de una de nuestras avenidas más importantes. «Posteriormente, al darle continuidad al Bulevar Roque Sáenz Peña, la Catedral quedó emplazada de tal manera que, para sortearla, tuvieron que trazar la curva en zigzag que hoy conocemos», reveló Dovis sobre el nacimiento de esa fisonomía tan particular y única que rompe la monotonía del asfalto.
Para tomar dimensión de la magnitud que tenía ese sector verde antes de la apertura del bulevar, el registro histórico trazó un paralelismo idéntico con otro punto neurálgico de San Francisco que los vecinos reconocen al instante: «Cabe recordar que la plaza General Paz original abarcaba la misma superficie que hoy abarca la plaza Vélez Sarsfield, esta última interrumpe la continuidad del Bulevar Roca».
A través de registros visuales de la época concluye el informe que invita a los sanfrancisqueños a mirar con otros ojos el suelo que pisamos y a entender que los caprichos de nuestras calles no son errores, sino las huellas vivas de nuestra propia historia.
Jorge Dovis, el guardián de la memoria sanfrancisqueña que conquista las redes sociales






