El domingo por la mañana, un hecho tan trágico como emocionante tuvo lugar en el encuentro de Liga Juvenil disputado en las instalaciones de Antártida Argentina.
El jugador de Defensores de Iturraspe, Valentín Vottero, se descompensó y convulsionó en pleno partido, y recibió la rápida atención de la paramédica Mariana Cisterna, quien con la ayuda de profesores y asistentes, logró estabilizarlo hasta la llegada de la ambulancia.
En dialogo con Radio Estación 102.5, Mariana recordó lo ocurrido el pasado fin de semana y dictó recomendaciones para actuar en casos similares.
El relato de los hechos
Sobre los hechos ocurridos, relató: «En medio del campo de juego, el estaba corriendo y de repente se estaciona en el campo de juego. Me di cuenta que algo le pasaba, muy despacito iba cayendo al suelo, agarro mi bolso y cuando levanto la mirada el árbitro me llama». Posteriormente, recordó: «Entro corriendo, el estaba muy pálido y su respiración no era buena, tomo sus signos vitales y no eran normales y de repente empieza a convulsionar».
En ese trágico momento, recibió ayuda de los profesores presentes y de una mamá que ingresó al campo de juego. «En noción de tiempo, habrá convulsionado un minuto y medio, y cuando se detiene le llevó unos segundos largos para volver en si», expresó.
Sin embargo, cuando parecía que se el joven jugador recuperaba su consciencia, volvió a convulsionar. «Esa parte fue muy fuerte», aseguró Mariana. Y agregó: «Mi reacción en ese momento fue agarrarle su cabeza, ponerla sobre mi hombro y le hablé. Largó un suspiro muy profundo y luego su respiración fue normal».
«En todos esos minutos, que se hacen largos y eternos, llega la ambulancia, lo controlan y lo llevan al Hospital, donde le hicieron estudios y a la hora le dieron el alta», contó.
Debido a que es la primera vez que le ocurre, Valentín recibirá un seguimiento para llevarle la tranquilidad de que no vuelva a ocurrir.
Las sensaciones
«Fuese cualquier persona que me toque atender, haría lo mismo y me pasaría lo mismo, pero da la casualidad de que a Valentín lo conozco de chiquitito. Tenía dos o tres añitos cuando lo conocí por el barrio. A Valentín le faltó su mamá de chiquito, lo crio su abuela, y en el momento que entro al campo, cuando le sujeto su cabeza y la pongo en mi hombro, se me vino su mamá a la cabeza y dije ‘se lo tengo que cuidar’», admitió.
«Cuando se lo lleva la ambulancia, ahí me solté y largué un llanto. Sentí tranquilidad, de que cumplí con mi parte», recordó.
Al momento del reencuentro, recordó: «Me dio un abrazo fuertísimo, se emocionó muchísimo, su abuela también, me abrazó y me dio las gracias y realmente eso no tiene explicación, es algo muy fuerte.»
Recomendaciones para actuar en esos casos
A la hora de elevar recomendaciones para actual en casos similares, explicó: «Lo primero en principal es mantener la calma uno para poder hacer bien y tranquilos el trabajo. Girar la cabeza del paciente, voltearla para un lado. Si hay objetos peligrosos retirarlos, y controlarlo, seguir teniéndolo en la misma posición, aflojar su ropa si tiene algo que apriete su cuello, o la cintura, y una vez que termine la crisis vamos a encontrar a la persona desorientada. Cuando va volviendo en si, tratar de calmarlo y ponerlo en una posición lateral».
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