Gerardo Bottero ya entregó seis unidades a personas vulnerables, prepara una nueva donación e impulsa una red solidaria entre comerciantes y productores de la región.
Gerardo Bottero, un reconocido empresario de la ciudad de Morteros, lleva adelante una causa que trasciende lo material: la entrega de bicicletas adaptadas y herramientas de movilidad para vecinos con dificultades económicas. Hasta la fecha, ya son seis las unidades entregadas a través de su propia empresa y se encuentra ultimando detalles para sumar una nueva entrega.
Para concretar estas acciones, Bottero gestiona y adquiere los rodados mediante una alianza estratégica con la Fundación Yanmire, radicada en la ciudad de Córdoba. “Nosotros ya llevamos como seis y tengo una bici más para entregar ahora”, reveló el comerciante.
Un medio de transporte que genera trabajo
Detrás de cada rodado entregado hay una historia de superación. Uno de los casos más emblemáticos es el de un vecino con una sola pierna que recibió su primera unidad adaptada en el año 2022. Este transporte se convirtió en su principal herramienta laboral: con ella se traslada diariamente al campo para recolectar achicoria, la cual posteriormente lava, corta y sale a vender por las calles.
Tras años de uso continuo y desgaste de la unidad, el propio Bottero tomó la decisión de reemplazarla por un rodado cero kilómetro para que el trabajador no detenga su actividad. “Hay que acompañar la voluntad de la gente, darle las herramientas para hacer lo que hace”, reflexionó Bottero.
La iniciativa solidaria no es nueva ni solitaria en sus orígenes. Bottero rememoró que en sus comienzos, cuando no contaba con la solidez financiera de hoy, diez productores lecheros y agropecuarios unieron fuerzas para financiar la primera bicicleta adaptada. En aquella oportunidad, el gesto incluyó una tarjeta firmada por cada uno de los aportantes para dar fe de la fuerza del trabajo colectivo.
Incluso la iniciativa trascendió la asistencia directa: en una ocasión, una persona de San Francisco con capacidad de pago se interesó por un modelo. Bottero le aclaró que su foco está en quienes no pueden costearlo, pero igualmente gestionó la compra y el traslado de la bicicleta adaptada, la cual fue luego abonada por el interesado.
«Si yo lo puedo hacer solo, imaginate si nos sumamos más»
El compromiso de Bottero va más allá de los rodados: apadrina niños, dona ropa, zapatillas y botines para chicos que juegan al fútbol, y actualmente trabaja en la entrega de sillas de ruedas. Su gran meta actual es contagiar a otros pares del sector privado.
“Si yo lo puedo hacer solo con mi empresa, imaginate si nos sumamos más”, planteó el empresario, convencido de que si el sector comercial e industrial de la zona aporta pequeños granos de arena, el impacto en la comunidad puede ser multiplicador.

La historia de un ex canillita que no olvida sus raíces
Esta vocación de servicio tiene una raíz profunda en su propia biografía. De infancia humilde en el campo y con un paso difícil al pueblo, Bottero dio sus primeros pasos laborales vendiendo diarios en la calle. “No me da vergüenza decirlo”, remarcó al recordar su época de canillita.
Con esfuerzo logró construir una estabilidad económica que hoy le permite tender la mano a otros: “Hoy no soy millonario, pero tengo una posición económica estable y trato de ayudar a la gente”.
Desde hace cinco años, Bottero da pelea a una enfermedad compleja. Hoy, con sus dos hijos al frente de la gestión de sus negocios, aprovecha esa mayor disponibilidad de tiempo para abocarse de lleno a la gestión solidaria, con el sueño intacto de que más comerciantes, empresarios y vecinos de la región se sumen a la causa.
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