El misterio de una caja de fósforos encontrada en el Teatro del Libertador

El misterio de una caja de fósforos encontrada en el Teatro del Libertador

Provinciales
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Estuvo escondida en una ménsula durante 128 años. En la última restauración, la caja y el mensaje que escondía salieron a la luz. Conocé los detalles de la historia y quién la ocultó hace más de un siglo.

La restauración del Teatro del Libertador San Martín demandó casi dos años. Un trabajo minucioso en el cual participaron cientos de personas.

Todo tenía que estar celosamente custodiado, nada podía modificar la esencia de este ícono cordobés y las intervenciones debían ser realizadas con la premisa de resguardar y preservar el patrimonio.

La sala principal, tan imponente como misteriosa, luce unas ménsulas decorativas en el primer balcón. Fue en un control cuando detectaron que una de ellas tenía un problema de anclaje y decidieron retirarla.

Las ménsulas habían sido hechas bajo la técnica de cartapesta, que lograba una figura cuyo interior era hueco. En ese lugar apareció esta misteriosa cajita.

Los restauradores no salían del asombro. Era una caja de fósforos de una marca industrial italiana, que mostraba en su cara trasera un pintor con las manos en alza como símbolo de lucha y protesta.

Cuando abrieron la cajita, la sorpresa fue mayor y algunas sospechas quedaron confirmadas con el mensaje que escondía (escrito en italiano):

“Ustedes que están, atención quien, y que era 26 de julio de 1890, Revolución Argentina contra Mishel Juarez Selman y su Gobierno. Nosotros para memoria aquí depositamos, afortunado el que esto encuentre porque nosotros que suscribimos le asignamos a vista que le pagamos Nacionales 500 mil”.

Esa reliquia había sido colocada en ese lugar en el año 1890 por el artista italiano Arturo Nembrini Gonzaga, quien fue contratado para decorar el Teatro del Libertador, en ese entonces llamado Rivera Indarte.

Seguramente fue una especie de juego para él y quizás nunca imaginó que en algún momento alguien realmente la descubriría, pero ocurrió 128 años más tarde.

Y en ese mensaje jocoso, Nembrini fijó una postura política frente a la revuelta obrera que por esos años sacudía a nuestro país y dejó al desnudo parte de la personalidad de este gran artista.

Esa cajita hoy duerme celosamente custodiada. ¿Será el único mensaje encriptado en las paredes del Teatro Libertador San Martín?