El Sub 20, una competencia diferente que se vive entre mundial y mundial

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Argentina es sede del torneo juvenil luego de 22 años, con marcadas diferencias por el contexto deportivo, social, económico y político. Historias y comparaciones.

La Selección Argentina avanza a paso firme en el mundial Sub 20 en nuestro país, buscando reeditar la gloria de principio de siglo y el prestigio ganado, con la llama que creó y prolongó José Néstor Pekerman. Con dos triunfos en dos parti dos (Uzbekistán y Guatemala) el ahora equipo que dirige Javier Mascherano genera ilusiones de repetir esa hazaña, aunque ya no con la chapa de candidato; de hecho la clasificación a este torneo se concretó más por méritos de gestión y no en la cancha ya que ni siquiera había logrado el pasaporte por argumentos deportivos, teniendo en cuenta su sorpresiva eliminación tempranera en el Sudamericano. Pero como FIFA le quitó la sede a Indonesia por razones políticas (apoyo a la causa Palestina y negativa de recibir a Israel), apareció la mano y el contacto eficaz del presidente de AFA Claudio Tapia para convertirse en anfitrión de paso y no perderse la cita mundialista.

Asimismo, abismales diferencias separan aquella experiencia de Argentina como organizador del mundial Sub 20 en 2001 a este certamen de la misma categoría de edad pero22 años después. Mismo país, distinto contexto. Desde la aparición de figuras estelares a una economía surrealista con la convertibilidad a esta inestabilidad con inflaciones crónicas de la actualidad, donde el combinado nacional lo mismo buscará llegar a lo más alto. Sin Javier Saviola, sin Maxi Rodríguez ni Leo Ponzio, pero con otras saludables figuras que pueden ser de base para el futuro. Una época de inversiones pero con la abrupta salida-renuncia del presidente Fernando De La Rúa a fines de ese año, con episodios e incidentes sociales, políticos, económicos cuyas consecuencias hasta hoy tienen sus réplicas.

Córdoba, sede privilegiada

Las sedes designadas en 2001 fueron Mar del Plata, Mendoza, Rosario, Salta (con la construcción del estadio Padre Martearena), la cancha de Vélez Sársfield y Córdoba, en el ex estadio Córdoba o Chateau Carreras como excusa. Sin la remodelación actual, el mundialista recibió 10 partidos, entre ellos la semifinal entre Ghana y Egipto, dejando una grata impresión.

El Hotel elegido por FIFA para su sede administrativa y logística más la concentración de los planteles era el Holiday Inn. Allí estuvieron las delegaciones de Brasil (candidata), Canadá, Alemania e Irak. Magnusson era el hombre de FIFA que coordinaba las acciones, acompañado de un comité local compuesto por Santiago Cemino, en ese entonces presidente de Instituto, y una incipiente Agencia Córdoba Deportes, con apenas un año de vida. Su titular era Gustavo Oliva Funes, secundando de la ex tenista Inés Garrochategui, junto a tres periodistas a cargo de comunicación y difusión: Gustavo Gutiérrez, Abraham Rufail y Gustavo Kohen. Los oficiales de enlace y traductores tenían una remuneración de 50 pesos por día (50 dólares en ese entonces) y los choferes designados, de 80.

Los entrenamientos se llevaban a cabo en La Agustina, predio de Instituto. Los jugadores solían pasear por el Cerro, sobre todo en el hipermercado lindante al hotel, más visitas de colectividades e inmigrantes de los equipos en danza. Los iraquíes visitaban diariamente la mezquita musulmana en la calle San Lorenzo pero la gran revolución la causó Ghana. Los africanos rápidamente se ganaron la simpatía de la gente, por sus bailes de hip hop en los locales comerciales y sus virtudes de seducción con las mujeres locales.  Utilizaban tecnologías que no eran habituales por estas tierras (MP3, Ipod, por ejemplo) y no escatimaban dinero a la hora de comprar

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