Por esta temporada, se terminó el sueño del ascenso para San Isidro. Los Halcones Rojos cayeron por 67 a 52 frente a Lanús y vieron frustrada su ilusión de alcanzar la máxima categoría del básquet argentino, al caer 3 a 1 en la serie final.

Más allá de la derrota, el conjunto de San Francisco cerró una temporada para destacar, dejando una imagen muy diferente a la mostrada en el encuentro anterior y compitiendo de igual a igual durante gran parte de la final.
La vuelta de Jerónimo Suñe fue una de las noticias positivas para el equipo dirigido por Sebastián Porta. Tras recuperarse de su lesión, el «pájaro» sumó algunos minutos en cancha y volvió a aportar desde el perímetro, una de sus principales virtudes.
El comienzo del partido alimentó las esperanzas de la delegación sanfrancisqueña. San Isidro salió decidido a dar pelea y rápidamente construyó una ventaja de ocho puntos. Sin embargo, Lanús reaccionó a tiempo y logró equilibrar las acciones para transformar el encuentro en un intenso golpe por golpe.
Pese a la presión del local, los Halcones cerraron una muy buena primera mitad y se fueron al descanso arriba por 32 a 29, un resultado que invitaba a soñar con la victoria. No obstante, el panorama cambió en el complemento. La intensidad ofensiva de San Isidro disminuyó y Lanús encontró respuestas desde el perímetro. Los triples comenzaron a caer para el Granate, que fue construyendo una diferencia cada vez más amplia hasta sentenciar el partido y quedarse con el ascenso.
De esta manera, San Isidro vuelve a quedarse a las puertas de un objetivo que persigue desde hace varias temporadas.
Sin embargo, el balance es ampliamente positivo para un equipo que fue protagonista a lo largo de toda la competencia y que volvió a demostrar carácter, compromiso y sentido de pertenencia.
Ahora será tiempo de hacer borrón y cuenta nueva. Llegará el momento del descanso, del análisis y de comenzar a planificar una nueva temporada con la ilusión renovada de volver a pelear por el tan ansiado ascenso.





