La ciudad autónoma atravesó una de las peores crisis migratorias de los últimos años, luego del ingreso de casi 60.000 personas desde Marruecos en pocos días. El Gobierno español reforzó la frontera y cuestionó la respuesta de algunos países europeos.
La ciudad de Ceuta, enclave español ubicado en el norte de África, vivió días de máxima tensión tras la llegada masiva de casi 60.000 migrantes provenientes de Marruecos. La situación generó una crisis humanitaria y diplomática que obligó al Gobierno español a reforzar los controles fronterizos.
Según informaron las autoridades, alrededor de 48.000 personas ya regresaron a Marruecos, aunque el episodio dejó un saldo de al menos 67 fallecidos durante los intentos de cruce.
El ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, aseguró que la situación comenzó a normalizarse y destacó el trabajo realizado por las fuerzas de seguridad en la zona.
La mayoría de los migrantes, principalmente jóvenes y adolescentes, ingresaron a territorio español nadando o saltando las vallas fronterizas. Ante esta situación, el Gobierno anunció la instalación de una nueva barrera neumática en uno de los sectores limítrofes entre España y Marruecos.

La crisis también provocó reacciones en distintos países de la Unión Europea. Italia anunció la suspensión temporal del tratado de libre circulación para ciudadanos no europeos procedentes de España, mientras que Francia incrementó significativamente la presencia policial en su frontera.
Por su parte, el presidente español, Pedro Sánchez, pidió evitar divisiones dentro de Europa y denunció una actitud «egoísta» por parte de algunos países del bloque ante la emergencia migratoria.
Muchos de los migrantes aseguraron haber abandonado sus países en busca de mejores oportunidades laborales y económicas. Algunos explicaron que atravesaron Marruecos con la esperanza de encontrar un futuro más estable en Europa.
Las autoridades españolas sostienen que organizaciones dedicadas al tráfico de personas aprovecharon interpretaciones erróneas de una reciente sentencia judicial para incentivar el cruce masivo hacia Ceuta.
Además, analistas internacionales señalan que la cuestión migratoria continúa siendo un foco de tensión diplomática entre España y Marruecos, que mantiene desde hace décadas un reclamo sobre la soberanía de Ceuta y Melilla, las únicas fronteras terrestres entre África y la Unión Europea.





