En diálogo con Radio Estación, el reconocido ingeniero agrónomo reflexionó sobre el rol del trabajo interdisciplinario, la evolución sustentable del campo, el uso de tecnología y la importancia de no perder el contacto directo.
Este 6 de agosto se celebra un nuevo Día del Profesional de las Ciencias Agropecuarias, una fecha que, según explicó a Radio Estación el ingeniero agrónomo Esteban Frizza, representa un encuentro que «se dio naturalmente» entre diversas disciplinas. «Hoy uno no puede trabajar solo, sino que tiene que trabajar en equipos interdisciplinarios», remarcó, haciendo hincapié en la labor conjunta con médicos veterinarios, ingenieros zootecnistas y licenciados en administración rural, entre otros.
Un día de campo: entre la tecnología y el barro

Al ser consultado sobre la rutina diaria y lo que apasiona de la profesión, Frizza compartió su costado más personal: «A mí lo que me apasiona siempre es el trabajo en el campo, a mí me gustó de chico el campo. A lo mejor lo heredé de un hobby, un gusto de mi papá, que no tuvo campo, pero siempre le gustó».
Sobre la cotidianeidad, la definió desde la acción concreta y el vínculo directo con los productores:
«Es levantarse, prepararse el mate y salir al campo, a visitar gente, a visitar lotes, a conectarnos con la naturaleza, con lo que está pasando en un cultivo».
A su vez, destacó la transformación del rol profesional con el tiempo. Mientras que años atrás el foco estuvo puesto en sumar capacidades administrativas y buscar la eficiencia, «hoy un ingeniero agrónomo tiene que pensar en conectarse o hacerse más amigo de la tecnología, un poco más de hacer un análisis en oficina y corroborar a campo».
Mitos del agro y producción sustentable
Frizza también abordó el debate social en torno al impacto ambiental de la actividad agrícola y ganadera. «El campo en sí compite con lo ambiental para algunas personas… pero el origen de esta profesión y de las ciencias agropecuarias está en la producción cuidando el medio ambiente, produciendo el menor impacto», sostuvo.
Para graficar la constante evolución técnica, recordó los métodos del pasado: «Si nos remontamos a 50 años atrás, lo normal era hacer labores en el campo que eran arar, disquear, rastrear y sembrar. Hoy se hace todo eso con una sola máquina en una sola pasada, que es la siembra directa. Lo que se hacía antes era muy agresivo para el suelo, pero no teníamos otra tecnología».

En ese marco, subrayó que los laboratorios avanzaron hacia insumos biológicos de menor toxicidad, predominando actualmente los productos catalogados con «banda azul y banda verde».
Además, adelantó una importante cita institucional para el sector: el próximo 27 de agosto se llevará a cabo una jornada de capacitación para profesionales en el auditorio de la Sociedad Rural, donde participarán cerca de 100 especialistas y se abordarán temáticas centrales como la inteligencia artificial aplicada al agro y la producción ganadera regenerativa.
El desafío para las futuras generaciones
De cara al futuro de la producción de alimentos, el profesional valoró la rápida adopción de herramientas digitales, aunque dejó un mensaje claro para los jóvenes que se encuentran estudiando o planean volcarse a la agronomía:
«Les recomendaría que no dejen nunca el vínculo con la universidad, pero sin olvidar el trabajo de campo, porque no hay inteligencia artificial hasta el momento que nos permita identificar la sensación que uno tiene cuando recorre un lote«.
«Tocar la tierra, entender la humedad que tiene, la profundidad a la que va la semilla… ayudado por la inteligencia artificial, va a ser un salto de calidad para todos«, concluyó Frizza, extendiendo un saludo fraternal a colegas, sociólogos productivos, veterinarios y todos aquellos involucrados en las ciencias biológicas en su día.
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