En el marco de la 10° Semana Provincial de Prevención del Consumo de Drogas, la RAAC coordinó dos jornadas de trabajo con alumnos de 3° año del Instituto Nuestra Señora de la Merced enfocadas en la autoestima y los vínculos saludables.
En los tiempos que corren, acompañar de cerca a nuestros jóvenes se ha vuelto una tarea fundamental que excede los libros de texto tradicionales. Entender sus realidades y brindarles un espacio seguro para expresarse es, hoy más que nunca, la verdadera forma de cuidarlos. Con esta premisa, la Red Asistencial de las Adicciones de Córdoba (RAAC) de la localidad vecina de La Francia llevó a cabo una enriquecedora actividad destinada a los adolescentes de la comunidad.
«En el marco de la 10° Semana Provincial de Prevención del Consumo de Drogas, desde la RAAC La Francia compartimos junto a los estudiantes de 3° año dos jornadas de trabajo enfocadas en el fortalecimiento emocional», explicaron los organizadores acerca de esta propuesta que busca abordar las problemáticas juveniles desde la empatía y la escucha activa.

Herramientas para la vida y contención profesional
Los encuentros no fueron meras charlas informativas, sino verdaderos talleres interactivos que estuvieron bajo la tutela de profesionales del área. Las encargadas de guiar las dinámicas y coordinar las actividades pedagógicas fueron las Lic. Fabiana Canavessio y Maribel Alonso.
A través del diálogo y la participación colectiva, se buscó que los alumnos se sintieran contenidos y escuchados en una etapa de la vida llena de cambios e interrogantes. «A través de distintas actividades y espacios de reflexión, los jóvenes pudieron explorar herramientas para afrontar desafíos, fortalecer su autoestima y construir vínculos saludables», destacaron desde el espacio asistencial respecto a los ejes centrales trabajados en los salones de tercer año.
El corazón de esta campaña provincial radica en una mirada integral de la salud, entendiendo que el bienestar de los chicos comienza por una mente sana y un entorno que aloje sus palabras sin juzgarlos. La iniciativa dejó un mensaje claro y contundente para toda la sociedad y las familias de la región:
«Prevenir también es aprender a reconocer lo que sentimos, hablar de lo que nos pasa y saber que no estamos solos. Porque cuando acompañamos a nuestros adolescentes, escuchamos sus inquietudes y generamos espacios de encuentro, también estamos haciendo prevención».





